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Vivir el compromiso Pascual para un mejor Panamá

¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado! Así abre el Arzobispo de Panamá, su mensaje de Pascua de Resurrección, señalando que “esta es la gran verdad que proclamamos y nos lleva a comprometernos a una vida nueva en Cristo Jesús, vivo y glorioso entre nosotros”.

Nos recomienda reflejar esa luz que proviene de Jesucristo, de hacer presente el bien, el perdón, la justicia, la paz y el amor. “Solo así seremos testimonios vivos de la Pascua,” manifestó.

De manera enfática, explicó que todos estamos comprometidos a vivir como Resucitados, iluminando aquellos lugares sombríos, aquella desesperanza en la humanidad.

“Todos en cada una de nuestras realidades, hemos de dar testimonio que el bien pascual ha vencido al mal. El mal no tiene la última palabra. Jesús con su Resurrección así lo ha demostrado”, resaltó Monseñor Ulloa.

“El mal no tiene la última palabra… Y todos estamos comprometidos a vivir como Resucitados, iluminando aquellos lugares sombríos, donde invade la desesperanza,” explicó.

Especialmente en los lugares donde se palpa, la injusticia, la corrupción, donde se vive y justifica tantas falsedades maquilladas de verdad; y la violencia parece controlar los destinos del país, y más aun ante la indiferencia al dolor del prójimo.

La Pascua en tiempo de elecciones

El Arzobispo citó en las palabras del Papa Francisco durante la pasada Jornada Mundial de la Juventud 2019: “Cada renovación de las funciones electivas, cada cita electoral, cada etapa de la vida pública es una oportunidad para volver a la fuente y a los puntos de referencia que inspiran la justicia y el derecho”.

E Arzobispo exhorta a realizar un voto consiente y que no caigamos en el conformismo y la indiferencia que permean la sociedad.   

Ante la participación de la juventud panameña manifestó que es esperanzador que los jóvenes asuman cada vez más su compromiso político.

Resaltó que el compromiso ciudadano cristiano es tomar en cuenta a quienes están en la capacidad de respetar la vida desde su concepción hasta su muerte natural; como don y  primer derecho humano.

También a quienes están comprometidos en sacar concretamente de la miseria material y espiritual a tantas mujeres, hombres, niños, adultos y ancianos en nuestro país, dándole oportunidades y no regalías o  migajas; a los que están dispuestos a respetar y defender el matrimonio, fundado entre un hombre y una mujer; a la familia, primera célula de la sociedad y la Iglesia. “Con nuestro voto responsable y consciente podemos darle un giro inesperado a nuestro país, será un paso firme para iniciar el camino de la transformación en positivo, de recuperar el verdadero sentido de la política. Esta será una contribución específica de los cristianos en el ámbito político, señaló.

El Arzobispo de Panamá, dejó claro “que jamás los obispos ni la Iglesia incitarán la votación por ningún candidato o partido político. Esta no es su misión. Ella está llamada a iluminar, con la luz de la fe, el campo de la realidad política en contra de ciertas corrientes ideológicas que tienden a reducir la vivencia de la fe al ámbito priva-do de la vida individual y familiar. (GS. 76).

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