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A dos años de la JMJ Panamá 2019

Se cumple el segundo aniversario de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en nuestro país, un auténtico encuentro de fe marcado por la complicidad entre el Papa Francisco y la juventud del mundo.

Redacción.-

A dos años de la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en nuestro país del 22 al 27 de enero de 2019, con el tema «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38), el Arzobispo de Panamá dio las gracias al esfuerzo y entrega de toda la iglesia y el pueblo panameño al hacer realidad “el sueño de nuestra juventud”.

“Eternamente agradecido a Dios y a cada uno de ustedes, dijo al recordar la XXXIV edición de la JMJ celebrada por primera vez en este pequeño país centroamericano, con la participación de miles de peregrinos de 150 países.

Un acontecimiento único en la historia del país, y un pueblo que supo ser anfitrión y se desbordó durante los días que se desarrolló la Jornada Mundial de la Juventud.

El legado de la Jornada Mundial nos obliga a seguir trabajando por la juventud.

Monseñor Ulloa reiteró que los panameños demostraron lo que realmente son: un pueblo noble y que acoge siempre al extranjero y le abre sus puertas sin diferencias entre ricos y pobres.

Y así fue, el calor humano demostrado por los panameños aún hoy es reconocido por los miles de peregrinos que nos visitaron. “Lo vivimos, experimentamos y gozamos”, sigue recordándose en las redes sociales, junto a imágenes de esos días en Panamá. 

El legado de la Jornada Mundial nos obliga a seguir trabajando por la juventud, destinatarios privilegiados de nuestra Iglesia y sociedad. 

UN PANAMÁ POSIBLE

CASA COMÚN. Miles de voluntarios limpiaron playas antes y durante la JMJ de Panamá.

En su homilía del domingo 24 de enero, el arzobispo de Panamá José Domingo Ulloa Mendieta, se refirió al «país que fuimos» esa semana del 22 al 27 de enero de 2019, y dejó entrever que lo extrañaba.

«Esa semana, del 22 al 27 de enero de 2019, ese mejor Panamá que es nuestro sueño y nos merecemos, sí fue posible», señaló el Arzobispo en su homilía.

Y añadió: «En aquella fecha fuimos testigos de una nobleza que impresionó al propio Papa Francisco».

Monseñor agregó que todas esas personas que nos visitaron quedaron fascinados con este país. Pero no con los altos edificios, ni las amplias avenidas o el color de sus mares y la campiña preciosa que tenemos. Los peregrinos y sus acompañantes de los cincos continentes «fueron impresionados por la gente, por nuestra calidez humana, por nuestra sencillez y optimismo, por esa manera dadivosa que tenemos de abrir los brazos y dar hospedaje y comida a quien necesita techo y pan». 

«En estos momentos que viven el país y el mundo, es oportuno traer de vuelta esa nación que fuimos y que podemos ser», dijo el Arzobispo Ulloa.

Y subrayó: «Nos hacen falta aquellas muestras de unidad, ese afán de servir al otro, de hacer lo necesario para que esté bien y tenga todo lo que necesita para ser feliz. Nos urge ese país que no se amedrenta ante los grandes retos, que trabaja duro y sin mezquindades para que el bien común sea posible».

En su reflexión dominical, el Arzobispo insistió: «Nos está haciendo falta el país honesto, transparente, que no es aficionado a los chismes ni a las noticias falsas; ese país que da sin esperar recibir, ni que le saquen una foto para las portadas ni para taquillar en las redes sociales».

 

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