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A nivel nacional Iglesia se une por damnificados de inundaciones

En los albergues y centros de acopio en la diócesis de David, los jóvenes de diversos grupos y pastorales han nutrido de alegría con su empuje esta misión.

Yoel E. González N.

Aproximadamente 300 voluntarios de la iglesia católica, a nivel nacional, entre migrantes, refugiados y jóvenes de las 96 parroquias de la Arquidiócesis de Panamá, las diócesis, prelatura de Bocas del Toro y de la Universidad Tecnológica de Panamá, Movimiento Scouts de Panamá, Misión Juvenil Vicentina y personas que no pertenecen a ninguna iglesia han contribuido en los centros de acopio aportando con su sacrificio, el apoyo a los 8 albergues de la iglesia católica para las personas damnificadas, por las inundaciones, que dejó el paso del huracán ETA.

Entre estos voluntarios ha funcionado la Pastoral Social Cáritas, que en su primera entrega ha trasladado unos 15 vehículos y 2 camiones, todos movilizados para luego distribuir estas donaciones a los 8 albergues ubicados en las regiones afectadas, explicó Denia Manguelis, coordinadora del Programa de Desarrollo Humano Integral de la Pastoral Social Cáritas.

CHITRÉ. Voluntarios organizados apoyaron.

Miles de toneladas de alimentos han sido entregadas en los albergues ubicados en la diócesis de David, procedentes de diversas regiones del país, son cientos de horas de esfuerzo y dedicación por estos voluntarios que se han dado a los demás en este proceso tan humano, donde algunos incluso habrán sentido tristeza ante el dolor de quienes han perdido familiares, bienes materiales y hoy nada tienen, quedando a la incertidumbre de lo que harán de ahora en adelante, ante esta situación de emergencia.

Manguelis explicó, que algunas personas han elegido entregar las donaciones a la iglesia católica, que desde mucho antes de estos eventos ha sido un motor de apoyo y sustento para familias humildes que pasan muchas carencias en sus comunidades, debido a pocas políticas de asistencia para regiones marginadas en los campos a nivel nacional.

Alejandro Castro / Voluntario / Gualaca
«Aquí las personas han perdido desde sus prendas de vestir, hasta sus propios hogares que con mucho esmero y dedicación construyeron, esto ha sido impactante para mí».

Por su parte, Maribel Jaén, Directora de Pastoral Social Cáritas, señala que la pastoral hace estas recolectas directamente para dirigir las donaciones a los sacerdotes que diariamente viven este tipo de necesidades y que con las inundaciones se ha agravado mucho más.

Señala Jaén que la Iglesia católica ha estado hablando por mucho tiempo la necesidad de mirar a la madre tierra. Lamentablemente en Panamá y Centroamérica, la realidad es una fotografía del grito de la tierra y de los pobres. Se han desarrollado modelos de políticas económicas, que hacen mayor énfasis, primero en el crecimiento y no en el desarrollo humano e integral; segundo hay modelos de desarrollo que hacen mayor énfasis en el extractivismo y no permiten a la naturaleza poder renovarse y esas son las consecuencias de estas emergencias, donde las comunidades seguirán siendo las más vulnerables.

Enfatizó Jaén que, a la iglesia le preocupa y se ha pronunciado mediante la encíclica Laudato Si y Fratelli Tutti la necesidad de hacer un cambio en el modelo de desarrollo que ponga énfasis en las comunidades, no en la tecnología ni en la acumulación. Estos grandes recursos económicos son necesarios para los pueblos que carecen de importantes beneficios estructurales.

PANAMÁ. Más de cien toneladas de donaciones entregadas.

Chitré solidario

El Servicio Social Agustiniano- del Colegio Agustiniano de Chitré, con la oración y la ayuda material se hizo presente en estos momentos de gran necesidad para los hermanos de Tierras Altas, enviando agua, alimentos secos, ropa y otros. 

La parroquia Nuestra Señora del Rosario colaboró como centro de acopio para los damnificados de Chiriquí, Veraguas y Bocas del Toro, junto a la Asociación de Estadísticos de Salud de la provincia de Herrera, apoyados por su párroco Fray Agustín Arbaiza.

Colón da la mano

Para el padre Secundino Ríos, párroco de la parroquia San José de Calle Décima en la Diócesis de Colón-Kuna Yala, esta ha sido una época difícil para todos, pero como iglesia católica es importante siempre dar ese testimonio de darle la mano al hermano, literalmente servir y apoyar a quienes más lo necesitan.

Jorge Martínez / Voluntario / P. Sagrado Corazón de Jesús.
«En Puerto Armuelles, en la comunidad de La Esperanza, vi que las personas sacaban todo lo perdido por la inundación, eso me conmovió mucho».

Bajo esta premisa se instaló el centro de acopio de esta diócesis en la sede de la parroquia San José de Calle Décima, que está a cargo de los misioneros de San Vicente de Paul. “No están solos hermanos, estamos unidos para ayudarlos a salir adelante”, aseguró el padre Ríos.

“El pueblo ha traído alimentos y demás enseres necesarios para compartir con nuestros hermanos en esta situación de vulnerabilidad, agradecemos a cada persona que nos ha hecho llegar sus donaciones para esta causa”, puntualizó el padre Ríos.

Santiago

Unos 15 Jóvenes voluntarios de la pastoral juvenil de Soná decidieron juntos ayudar a los hermanos damnificados que han pasado alguna necesidad y recogieron donaciones para las familias damnificadas de Chiriquí y Bocas del Toro.

A la fecha han asistido a unas 30 familias que recibieron apoyo de las comunidades de Tribique, San José y Soná Centro. Es un momento de solidaridad en medio de una pandemia.

Reinaldo Martínez / Voluntario / Centro Héctor Gallegos
Soy parte del grupo MIJUVI en David, me ha impactado mucho ver familias con hogares perdidos, a la vez la alegría cuando les visitamos con las donaciones.

En Santiago se dieron pérdidas por inundaciones en Soná, cerca de la feria, Alto y El Cuay, El Pantano, el Norte de Veraguas, Santa Fe. En estas regiones, las autoridades locales y las comunidades aledañas se han movilizado en la asistencia social.

Bocas del Toro incomunicada

En la prelatura de Bocas del Toro, el mayor problema que enfrentan es la destrucción de la principal vía de acceso por la región de Hornito, que aún permanece clausurada, debido a esta situación. Laicos comprometidos y miembros de la feligresía, de la parroquia de Sagrado Corazón de Empalme y de la parroquia Santa Isabel de Hungría en Changuinola, reunieron fondos y donaciones para hacer llegar a familias en regiones cercanas y en Kankintú.

En zonas como Teo Broma, Finca 4 en el Distrito de Changuinola y en Kankintú en la Comarca Ngäbe Buglé se dieron afectaciones por las inundaciones. Se donó comida seca, incluyendo pañales desechables para adultos mayores y niños.

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