CatequesisEspiritualidad

Catequesis espontánea y ocasional

La catequesis conecta la experiencia humana con la Palabra Revelada de Dios; así, quien lleve una vida auténtica según el Evangelio, se convierte en la mejor manera de atraer a otros hacia el Padre.

Los creyentes que dan testimonio del Evangelio con su modo de vivir y de actuar en diferentes contextos, están hablando de Cristo y de los valores cristianos. A esto le podríamos llamar una catequesis espontánea y ocasional, y tiene mucha importancia porque permite a los demás relacionar el Evangelio con la vida misma.

La forma más efectiva de guiar al encuentro con Jesús, fin de toda catequesis, es mediante las palabras cuando éstas van acompañadas con los hechos de vida, es decir, cuando se da testimonio de la fe. El hoy papa emérito Benedicto XVI dijo en cierta ocasión: “La Iglesia no crece por proselitismo; crece por atracción”. Y lo que atrae es el testimonio, añade el papa Francisco.  

Para ello, se requiere “ser” catequista, en todo momento, ser coherente en la propia vida, tal como les decía San Francisco de Asís a sus frailes: “Prediquen siempre el Evangelio y, si fuera necesario, también con las palabras”. La gente debe poder leer el Evangelio en nuestra vida.

Para guiar al encuentro con Jesús, las palabras deben ir acompañadas con los hechos

Cuando se es catequista las 24 horas, el ayudar a niños, muchachos, jóvenes y adultos a conocer y amar cada vez más al Señor, resulta una tarea hermosa y gratificante. Se siente una gran alegría. ¿Cómo lograrlo? Jesús nos da la pauta cuando dijo a sus discípulos en la última cena: “Permanezcan en mi amor, permanezcan unidos a mí, como el sarmiento está unido a la vid”.  Hay que encontrar el modo adecuado para estar con el Señor, para ponernos en su presencia, en silencio, permitiendo que Él nos mire y nos hable al corazón. Con un corazón inflamado por el Señor, podremos entonces inflamar el corazón de los demás.

Vivir con caridad, fe y esperanza cristiana es el mejor testimonio para que, quienes viven alejados de Dios, quieran dejarse transformar por Él.

Luces. Cómo crear una cultura del testimonio
El compromiso de vivir una vida cristiana coherente constituye un poderoso testimonio del Evangelio. El catequista atestigua su fe mediante la participación activa en la oración, los sacramentos y sobre todo en la misa dominical; además, en las obras de caridad y justicia, así como en la promoción de la solidaridad, la paz y la corresponsabilidad por la creación.
Artículo anterior

Cansados de contar ovejas toda la noche

Siguiente artículo

Hogar Luisa, una luz de esperanza en medio del sufrimiento