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Hogar Luisa, una luz de esperanza en medio del sufrimiento

Único albergue de la Iglesia Católica para migrantes y refugiados en Panamá. En comunión dieron una mirada al fenómeno migratorio.

Redacción

Sin decir su nombre, ni nacionalidad para resguardar su seguridad y la de sus hijos,  una refugiada reconocida compartió su testimonio al final de la misa celebrada en el Centro de Acompañamiento Integral a Migrantes y Refugiados Hogar Luisa.  

EQUIPO. Juntos a Monseñor Ulloa y a los sacerdotes jesuitas concelebrantes.

Entre lágrimas manifestó que luego de estar ocho años fuera de su país, está segura de que Dios le ha acompañado siempre, sobretodo en los momentos duros y oscuros; estuvo en situación de calle con sus cuatro hijos.

Elvira Alemán
Migrante
“Me impactó cuando Monseñor le pide directamente a la población panameña a tener empatía con la población migrante”

“Jesús nos guió desde que pasamos por Paso Canoas sin dinero, nos orientó para que llegáramos al Hogar Luisa.  Acá nos ofrecieron no solo un techo seguro y comida, sino ese acompañamiento moral que siempre necesitamos. Aún recibimos apoyo, son como nuestra familia panameña, nos han animado durante la pandemia” expresó.

“Aún en medio de un año complicado y difícil, durante septiembre estamos promoviendo la celebración de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado. El Papa  nos coloca de nuevo ante el horizonte de la fraternidad” expresó Monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo metropolitano,  durante su homilía dirigida a los colaboradores, voluntarios, beneficiarios del Centro de Acompañamiento Integral a Migrantes y Refugiados Hogar Luisa.

Mons. Ulloa, afirmó que ningún cristiano puede olvidar las dramáticas crisis migratorias, tanto en las fronteras con Colombia como en la región de Centroamérica, que  han aumentado durante la pandemia.

Beatriz Llanos
Migrante
“He recibido mucha ayuda del Hogar Luisa, tengo tres hijas, una bebé recién operada de la cadera. Mil gracias por invitarme a esta celebración”.

“Las personas en situación de vulnerabilidad y en movimiento, siguen llamando a nuestras fronteras; con ellas sentimos que estamos juntos, en el mismo barco plagado de catástrofes, de guerras y consecuencias del cambio climático que siguen obligando a muchos  a salir de sus tierras” aseguró.

Agregó que debe preocuparnos el dolor de quienes a poco de llegar, intentan abrirse paso a nuestra sociedad. “En poco tiempo, se agranda sustancialmente su desigualdad”.

Marianne Colmenárez, voluntaria de la Pastoral de Movilidad Humana aprovechó el espacio de la misa televisada para invitar a todos los fieles a unirse desde sus parroquias a la campaña que llevan a cabo para promover la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, a celebrarse el próximo 26 de septiembre.  

“Desde su zona parroquial, identifiquen las familias migrantes o refugiadas, hagan colectas de alimentos secos, para luego entregar las donaciones a familias en situación de vulnerabilidad, sin distinción de su condición migratoria” explicó.

Para mayor información sobre la campaña pueden entrar a: www.movilidadhumanapanama.org.

 

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