Inicio

Centro San Juan Pablo II: “Nunca cerramos la puerta en un año de pandemia”

Con la ayuda de personas generosas y voluntarios, esta obra de Dios se mantuvo sirviendo a los demás en todo momento, a pesar de las dificultades.

Fotos y textos: Omar Montenegro

Muchas puertas se cerraron durante el año de pandemia. Las del Centro San Juan Pablo II no. Mientras a otros, la situación económica los ahogó, el Centro no podía pausar su acción, pues las necesidades de la población de calle no entran en paréntesis.

Por fortuna, y gracias a las generosas donaciones recibidas, esta obra de Dios pudo continuar y -para sorpresa de muchos– crecer. 

“Dadle vosotros de comer”

El trabajo no solo se limitó a la sede primaria, ubicada entre Avenida Cuba y Justo Arosemena, sino que incluyó a las iniciativas que también se tienen en los cuatro puntos adicionales.

ESPIRITUAL. Antes de comida material, los beneficiados primero reciben alimento espiritual, que es el más importante. La raíz está en la Sagrada Escritura.

“En todos los Centros de Atención, en los que servimos, logramos ayudar no solo a los habitantes de calle, sino a muchas personas que perdieron sus empleos y no tenían qué comer”, explicó el director de la obra, el licenciado Ariel López.

Durante el tiempo de pandemia se brindó desayuno y almuerzo, gracias a las ayudas recibidas.

La asistencia no se limitó a comida. Según reveló López, a muchas (nacionales y extranjeros) personas también se les permitió quedarse en los albergues, pues perdieron su casa.

Brazos abiertos

El Centro de Atención Integral San Juan Pablo II atiende por semana 500 personas, aproximadamente, según los datos proporcionados por Ariel López.

El rostro de Cristo que se acerca sufriente a las puertas de la obra, tiene diversos tonos de piel: habitantes de calle, trabajadoras sexuales, población trans, jóvenes en riesgo social, y otras personas con diversos tipos de adicciones, y algunos otros solo con hambre. Todos llegan pidiendo ayuda para sí o sus hijos, y la reciben de alguna manera.

Si quieres ayudar:
• Cuenta bancaria: Banco General Nombre, Iglesia Católica-Arquidiócesis de Panamá-Centro de Atención San Juan Pablo II. Nº 03-79-01-1154-29-8. 
• También se puede ayudar donando proteínas (pollo, carne, embutidos).
• También se pueden donar medicamentos.
• Pañales y leche para bebés.
• El centro también brinda ayuda pagando la matrícula a personas que están fuera del sistema escolar por drogas, y quieren volver.

Ariel López señaló que la mayoría de las personas beneficiadas son varones.

Sin embargo, el Centro de Atención Integral San Juan Pablo II también recibe a mujeres, en situación precaria que, embarazadas, están pensando en abortar.

“Nosotros nos ofrecemos para atender y acompañar a estar mujeres durante los nueve meses de embarazo, y tres meses después del parto, para que estos niños puedan tener la vida que se merecen”, señaló el licenciado López, quien es sicólogo, especialista en tratamiento de adicciones.

JÓVENES. En la calle también están los jóvenes de alto riesgo. Ahí ellos también tienen encuentro con Dios.

Algunas de estas mujeres que son atendidas en el Juan Pablo II terminan aceptando su maternidad, y una gran mayoría –al menos– acepta dar a luz a la criatura que llevan en su vientre.

Todas estas ayudas son posible gracias al respaldo de personas de buena voluntad.

Al Pueblo de Dios le pedimos ser solidario. Si tienen zapatos, ropa en buen estado y alimento por favor tráiganlo al centro para ayudar a los demás”, licenciado Ariel López.

Resonancia en redes

Ariel López explicó que la Campaña Arquidiocesana brinda un apoyo crucial para hacer posible la obra. Pero también dejó claro que el grueso de la ayuda viene de personas creyentes y no creyentes que se enteran de las necesidades por las redes sociales.

Las personas que quieren ayudar se enteran por las redes sociales de las vías que existen para aportar fondos, que es la cuenta de Banco General, Nº 03-79-01-1154-29-8, bajo este nombre: Iglesia Católica-Arquidiócesis de Panamá-Centro de Atención San Juan Pablo II.

El futuro

Después de un año de pandemia, ante todas las situaciones percibidas, se aspira a abrir una casa de desintoxicación para mujeres, apoyados por las familias de estas víctimas de la droga.

También se sueña con retirar más personas de la calle, indico Ariel López.

INTEGRAL. Más que comida, se le brinda a la población de calle la oportunidad de recuperar su dignidad.

Cuando se le pregunta al licenciado López, cuáles han sido los obstáculos que han encontrado en el camino, se le cierra la voz.

“Es muy difícil contestar algo así”, dice. Y añade: “no sé si ha habido un obstáculo, porque para nosotros un problema es una escuela de crecimiento”.

“Con esta pandemia no nos hemos rendido, no nos hemos puesto tristes… todo lo contrario, hemos mirado hacia adelante. Un año después, no ha habido ningún caso, ni ninguna muerte de un habitante de calle por coronavirus”, subraya.

Artículo anterior

Comunidades festejan a San Juan de Dios

Siguiente artículo

¿Vivir en la comodidad o aceptar el llamado de Jesús en el desierto?