Uncategorized

Consejos para el autocuidado

Redacción

A pesar de que este es un momento estresante, hay varias cosas que podemos hacer para ocuparnos de nuestras necesidades físicas y emocionales. Estas prácticas de autocuidado no solo pueden ayudarnos a afrontar el aislamiento y el estrés, sino también hacen que nos sintamos muy bien durante todo el año.

Aliméntese bien. Una buena nutrición puede ayudar a reforzar un sistema inmunitario sano. Elija un menú a base de vegetales y cardiosaludable que incluya una variedad de verduras y frutas, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables.

Duerma lo suficiente. Asegúrese de conseguir una buena cantidad y calidad de sueño. Para mejorar su calidad de sueño, trate de ir a dormir a la misma hora todas las noches. Si necesita descansar durante el día, limite sus siestas a no más de 30 minutos.

Haga ejercicio regularmente. El ejercicio periódico puede ayudarlo a reforzar el sistema inmunitario y promover una buena salud cardiovascular. Hacer como mínimo 150 minutos de actividad física moderada, o 75 minutos de actividad física vigorosa, por semana.

Haga actividades que disfruta para mantener la calma. Acurrúquese con un buen libro en la mano, empiece un proyecto de manualidades o escuche música. Para otras opciones de entretenimiento, pruebe con los juegos de mesa.

Exprésese. Escribir un diario puede ayudarlo a sobrellevar sus sentimientos, ya sea que escriba en papel o en un blog, filme videos o cree un álbum de recortes.

Organícese. Si está trabajando a distancia en casa, prepare un espacio que dedica al trabajo y divida sus tareas en pequeñas partes.

Tómese un tiempo para hablar con su familia. Responda las preguntas y comparta información sobre la enfermedad del coronavirus (COVID-19) de una manera que sus hijos puedan entender. Sea un modelo a seguir demostrándole a su familia maneras saludables de afrontar el estrés.

Artículo anterior

Desafíos de la catequesis en tiempos de pandemia

Siguiente artículo

Una ventana entre la vida y la Biblia – el relato de Adán y Eva (Gn 3)