Clero

¿Cuántos años quiere usted vivir?

Todos queremos vivir muchos años. Cuando felicitamos en los cumpleaños solemos decir: “y que cumplas muchos más. Pero no se trata de vivir de cualquier modo. La longevidad no es muestra de felicidad. Dice Lewis: A mí me preocupa mucho más cómo vive la humanidad que cuanto tiempo. Para mí el progreso significa aumento de la bondad y la felicidad de la vida individual. Tanto para la especie como para cada hombre, la mera longevidad me parece un ideal despreciable (Lo eterno sin disimulo, Rialp, pág. 168).
Se plantea el filósofo una cuestión que hoy ha saltado a la actualidad. El tema de una posible amenaza de bomba, que a muchos les lleva a plantearse si merece o no la pena el esfuerzo de hoy si mañana no sabemos si viviremos. La humanidad está pendiente de las amenazas de Corea del Norte, y de los crímenes indiscriminados de los terroristas islámicos en cualquier lugar de occidente. ¿Vivimos con miedo al mañana?
Lo importante no es cuanto se viva, sino como se vive. Es decir, nos interesa la calidad de vida, y eso en parte depende de cada uno. Por encima de amenazas y limitaciones físicas, está el entusiasmo por la vida, el optimismo, el mirar más allá del dolor que podamos padecer. Cuando veo lo que algunos discapacitados son capaces de hacer en cualquier disciplina: deportiva, artística, solidaria, etc., me duele que jóvenes sanos y “enteros” físicamente se consuman con una visión negativa de la vida.
Para Lewis hay dos razones que están empañando la paz interior de muchos seres humanos: el progreso y creciente aplicación de la ciencia muchas veces carente de alma, y la relación entre gobernantes y gobernados que no ven defendida siempre su dignidad y libertad.
Nos preguntábamos cuantos años quiere usted vivir. Yo respondo por mí: los que Dios quiera y la naturaleza sea capaz de mantenerme en un estado de un bienestar razonable.

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