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Día de las vocaciones y para preguntarse ¿para quién soy?

Esta pregunta del Papa Francisco, “¿Para quién soy yo?”, es el lema y la inspiración de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y de las Vocaciones Nativas.

Redacción

Hoy 25 de abril, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas, este año bajo el lema, “¿Para quién soy yo?”.

Ante esta pregunta sugerente, algunos sacerdotes, quienes a la vez han optado por la Vida Consagrada, han respondido de diversa manera.

ALEGRÍA. Entregar la vida a los demás ha de generar una energía llena de sonrisas y mayor disposición.

¿Para quién soy yo?

El padre Carlos Vilanova, sacerdote salesiano quien sirve como párroco de la Basílica Menor Don Bosco, dice: “Al escuchar del lema de este año, mi primer pensamiento es precisamente interiorizar mi vida, mi vocación cristiana, sacerdotal y consagrada no es sino ser y seguir a Cristo Jesús”.

“La vocación no es hacer cosas, actividades, de por sí laudables y legítimas, sino aprender continuamente a ser persona, a ser discípulo, a ser hijo en el Hijo Jesús”, dice el padre Vilanova.

Por su parte el fraile Pedro Antonio Moreno Mina, de la orden de San Agustín quien es párroco de la parroquia San José de Tolé, en la diócesis de David, ante la pregunta responde con una cita cuyo autor no recuerda: “yo no soy mío, para decir que soy mío; y tú no eres tuyo para decir que eres tuyo; no soy dueño de mí”.

RESPUESTA. Es en la oración donde se gesta el encuentro con el Trascendente.

Fray Moreno Mina recalca: “yo tengo otro dueño. El Adonai hebreo significa eso, Él es mi dueño; yo existo para Dios”.

Un misionero de Yarumal, el padre Juan Fernando Restrepo, un paisa picarón y lleno de luz, quien labora como vicario parroquial en Felipillo, señala que “desde el mismo hecho de haber sido uno bautizado, de haber venido a este mundo, uno siempre es para los demás”.

Desde San José
  • Las palabras claves que definieron la vida de San José son usadas por el Papa Francisco para orientar esta jornada.
  • Soñar es la primera palabra. El primero sueño de todos es el amor. todo soñamos con el amor.
  • Servicio. San José vivió para los demás y nunca para sí mismo.
  • Fidelidad en el silencio de cada día, José persevera en su adhesión a Dios y a sus planes.

“El ser humano no puede ser egoísta y pensar solamente que uno es para uno mismo. No, uno es para los demás y gastarse para los demás, servir a los demás, en el área que sea, y donde sea que nos corresponda, como hacemos nosotros los consagrados”, subraya el padre Restrepo.

 El misionero colombiano añade que se trata de un sentido de pertenencia “pero con disponibilidad para los demás”, donde sea que Dios lo ha enviado a uno.

¿Para quién soy yo? Pues todos responden que para el otro.

Vocación

Aunque quienes conversaron con este semanario son sacerdotes de la Vida Consagrada, es decir, de órdenes religiosas que, si bien prestan servicio en Panamá están disponibles para otros países, hoy es el día de las vocaciones nativas.

En este entendimiento, cuando el Señor llama, es Él quien pone las condiciones de la vocación y bien puede ser para esa vida que se llama Consagrada.

El sacerdote está ordenado, está dentro de la jerarquía para ejercer las tres funciones de Jesucristo, el Jesucristo que enseña, el que santifica y que gobierna, explica el padre Pedro Moreno.

EL OTRO. En todo caso, la entrega permanente al Cristo que sufre es lo que define la vocación de los religiosos y diocesanos.

También explica que, como distinción, el consagrado en la vida religiosa, que también puede ser sacerdote, “expresa las realidades que más definen a Jesucristo: el Jesucristo virgen (por eso el voto de la castidad); el Jesucristo pobre (por eso el voto de pobreza); y el Jesucristo obediente, y por eso el voto de la obediencia”.

El padre Restrepo indica que la vida consagrada es un estilo muy particular de vivir la aventura de las misiones, junto con el anuncio del evangelio.

Entrega. Todo seguidor de Cristo debe hacerse la pregunta que hoy rige esta jornada.

El padre Vilanova, por su lado, señala que ante todo debemos ponderar y responder a la vocación cristiana, que es para todos.

“Nuestra común vocación es la del bautismo, vivir la santidad en el seguimiento de Cristo, ser hijos en el Hijo”, apunta el padre Vilanova, quien añade: “Papa Benedicto XVI recordaba que “los que son elegidos por Dios para la vida consagrada hacen suyo de modo definitivo este anhelo espiritual… lo único que anhelan es el reino de Dios:  que Dios reine en nuestras voluntades, en nuestros corazones, en el mundo”.

AVENTURA. Algunos responden a la vida consagrada porque les da opción de aventura y conocer diversas culturas.

Vivirlo

El padre Moreno Mina señala que la vocación a la vida consagrada se experimenta en lo cotidiano.

“Cada día me levanto a la misma hora, hago las oraciones, la celebración de la eucaristía y sigo el horario de trabajo. Y es allí, en lo cotidiano que descubro la confirmación de Dios”, subraya.

“No se trata de hacer cosas o vestir unos hábitos, sino de seguir a Jesús. Por eso es necesario preguntarse: ¿qué evangelio conozco? ¿quién es Jesús para mí?”, dice por su parte el padre Vilanova, quien advierte que “es urgente comenzar por allí”.

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