Variedad

En la cárcel también está Cristo

La gran mayoría de los jóvenes privados de libertad que participaron en el Triduo Pascual no viviría esta experiencia. Un chico llegó a decir: “Si yo hubiese estado afuera no hubiese vivido este encuentro con Jesús” y lo manifestó no para excusarse por el delito cometido hace tiempo atrás, sino para expresar su sentir luego de sumergirse en estos días de reflexión y encuentro.

“Tal como se los dijo el Papa Francisco en su visita el pasado 25 de enero, reiteramos el mensaje de no dejarse llevar por las etiquetas que les coloca la sociedad, les exhortamos a seguir mirando ese horizonte por la ventana, por ahí viene Jesús para tener ese encuentro con cada uno de ellos”, así lo manifestó Luis Hernández, miembro del grupo: “Apasionados por Cristo”. Hernández sirve de voluntario del Centro San Juan Pablo II y fue el la responsable de guiar el programa litúrgico que llevaron a cabo en el Centro Cumplimiento para Jóvenes y Meno-res ubicado en Las Garzas de Pacora. Cabe destacar que cada domingo visitan a los reclusos para catequizarlos y celebrar la eucaristía cada 15 días. “La visita semanal la hacemos en el espíritu de la fe que nos recuerda que en el preso también está Cristo, les acompañamos en este proceso a veces doloroso, de redención y de cambio”, aseguró Hernández.

El Jueves Santo, participaron en la eucaristía y 12 internos fueron elegidos para el rito del lavatorio de los pies, alrededor de 30 jóvenes adoraron al Santísimo. El Viernes Santo se hizo la adoración de la Cruz, el sermón de la Palabra, vieron la película la Pasión de Cristo y luego hicieron el Vía Crucis. El sábado iniciaron la Vigilia Pascual a las 3 de la tarde y el domingo de Resurrección celebraron con mucha alegría la Pascua Juvenil. Luis aclara que antes de realizar todas estas celebraciones, un grupo de laicos comprometidos catequizaron a los jóvenes reclusos para que comprendieran cada momento vivido. Por su parte el seminarista Joseph Griffith junto al Ministerio de Música 8 y más para Cristo coordinó las celebraciones del Centro de Menores Arco Iris ubicado en Tocúmen, con el apoyo de varios grupos misioneros y custodios de la misma institución. Para Griffith, los menores que se encuentran tras las rejas pudieron experimentar el paso de la esclavitud a la libertad, pero esa libertad no física sino del alma que se encuentra con una verdad liberadora llamada Jesucristo.

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