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En Sevilla, una Virgen de la Antigua con rostro mestizo vuelve a casa

Primera peregrinación oficial panameña llega a Sevilla para develar una placa en la que se recuerdan los 509 años de la creación de la diócesis bajo la protección de Santa María la Antigua, virgen de cuna sevillana.

Eduardo Soto P. /Fotos Omar Montenegro

La peregrinación panameña en tierra sevillana empezó a lo grande, en la Basílica de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, con misa y bendición de un óleo de la Patrona de Panamá enmarcado en oro de ley (24 quilates), y culminó con la develación de una placa en la mismísima Catedral de Sevilla –en el altar de Santa María la Antigua– donde hace más de 500 años vinieron a postrarse para pedir su protección los intrépidos navegantes que luego fundaron la primera diócesis en tierra firme americana.

VENERACIÓN. El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, se postra ante la imagen original de Santa María la Antigua en Sevilla para pedir su protección en favor del pueblo panameño.

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, dijo sentirse honrado con la visita de los peregrinos de Panamá en Sevilla: «Aquí tenéis vuestra casa; que este hermanamiento siempre dé buenos frutos de buenas obras y de evangelización, de la mano de María que es nuestra madre, nuestra estrella y nuestra guía», señaló.

Una fiesta

En la Basílica de La Macarena, donde inició el itinerario de agradecimiento de los panameños, el tono de la celebración fue de la más elevada solemnidad, con el cuadro de Santa María la Antigua –pintado por el artista sevillano César Ramírez Martínez– en el primer plano del presbiterio.

Al final de la celebración, el arzobispo de Panamá bendijo a los fieles con el lujoso cuadro de Santa María la Antigua, y luego en procesión solemne lo llevó hasta el altar de la hispanidad (donde al menos docena de advocaciones marianas engalanan el retablo, con Nuestra Señora de Guadalupe como centro) para que repose ahí a partir de ahora.

En la Basílica de la Reina de Sevilla, el Hermano Mayor de Hermandad de La Macarena, José Antonio Fernández Cabrero, subrayó que aunque se dice que «los españoles le llevamos a la Virgen Bienaventurada, en realidad no le llevamos nada; fue ella quien nos condujo, que es muy distinto (…) la Virgen nos llevó allí porque ella dijo en su canto que bienaventurada le llamarían todas las generaciones», y ahora los panameños nos la traen confirmando que la honran como su patrona»

La Catedral de Sevilla

Al día siguiente la celebración se elevó hasta donde más podía, con una eucaristía en el Altar de Santa María la Antigua, a cuyos pies se postraron los navegantes que llegaron al continente americano, y en el caso panameño significó la creación de una diócesis bajo el patronazgo de esta advocación sevillana.

CELEBRACIÓN. Los peregrinos le cantaron a su patrona, y encomendaron a su intercesión el futuro de la patria.

Ahí fue develada la placa que recuerda esa hazaña histórica, y en la que se agradece a Dios por la creación de la diócesis panameña y se dice: «Después de conmemorar los 500 años de la creación de la diócesis el 9 de septiembre de 2013, al cumplirse en este año 2022, los 509 años de tan magno acontecimiento, la Iglesia Catolica en Panamá peregrina hasta nuestra Iglesia madre de Sevilla para postrarnos ante Nuestra Señora de la Antigua y darle gracias por nuestra singular misión de unir a todo un continente y a la humanidad«.

La placa reposará en el suelo ante la puerta del altar dedicado a La Antigua en la Catedral sevillana, junto al que rememora la primera vuelta al mundo por la nao Victoria, con 234 tripulantes, organizada y dirigida por Hernando de Magallanes, y que culminó un 9 de septiembre de 1522, cuando la diócesis panameña cumplía nueve años de fundada.

El arzobispo sevillano

Monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo metropolitano de Sevilla, señaló que «este hermanamiento entre Sevilla y Panamá que ahora comienza, debe dar buenos frutos de la mano María, que es nuestra madre, nuestra estrella y nuestra guía».

Durante su homilía, monseñor Saiz ponderó la peregrinación que los panameños hicieron a Tierra Santa antes de llegar a Sevila, pues ahora «cada uno de ustedes se transforma en el quinto evangelio, y al volver a Panamá deben ser testigos con su vida y con sus palabras cuando sea necesario».

UNCIÓN. La celebración eucarística tuvo como centro el perdón, y la necesidad de dar testimonio del amor de Dios.

Hermano Mayor

En Sevilla existe la Hermandad de Santa María la Antigua, y Manuel García Preciado es el Hermano Mayor. A este laico, la peregrinación oficial panameña es una oportunidad de seguir estrechando los lazos. 

«Como he dicho antes, es maravilloso que después de 500 años recemos a la misma virgen, hablemos el mismo idioma y tengamos ese lazo común cultural», indicó.

García Preciado cerró con esta idea: «Como hermano mayor,  a los marianos que están en Panamá les digo que hay que seguir rezando. Ya se ha visto lo que está pasando en el mundo, que hemos pasado una prueba muy dura, una pandemia, donde todos los pueblos han sufrido mucho. Creo que debemos seguir rezando a la virgen para que, seguramente, no nos abandone».

La Virgen del Rocío

La otra advocación mariana de Sevilla también abrió sus puertas para que los panameños se sintieran acogidos.

Fue en la parroquia de San Gil Abad, donde un coro le rezó cantando a la Virgen, también como celebración por la visita de los panameños, a quienes le dijeron: «bienvenidos a Sevilla, y olé».

 

 

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