Portada

Faltan más voluntarios en las cárceles

Inspirados por María de la Merced, los religiosos Mercedarios están buscando siempre nuevas formas de ofrecer sus carismas para la redención de los cautivos y para la libertad de los oprimidos.

Esta atención es amplia y cuenta con tres fases; la primera que es la preventiva, la cual viven a través de sus comunidades parroquiales y centros educativos;

la fase de atención a los privados de libertad; y la fase de reinserción, que busca la manera de que el privado, después de haber cumplido su condena, pueda volver a la actividad social, llevando una vida normal.

En la actualidad, son los frailes de la Orden de la Merced, los que atienden como capellanes los centros penitenciarios La Joya, La Joyita, La Nueva Joya, el Centro Femenino de Rehabilitación, la cárcel El Renacer, Tinajitas, y también el Centro de Cumplimiento de menores de Pacora.

“Contamos además con un grupo de voluntarios de varias parroquias, Los Misioneros de la Divina Misericordia, la comunidad del centro San Juan Pablo II, la comunidad de Emaús y los fieles que pertenecen a la Pastoral Penitenciaria en las iglesias de Fátima y la Merced”, señaló Fray Luis Alberto Cáceres, religioso Mercedario.

Fray Luis agregó que la labor de los capellanes y de la Iglesia católica se reduce a lo que los Mercedarios se comprometen

en sus votos religiosos… “Visitar

y redimir cautivos”.

En ese sentido, el religioso destaca que las visitas se realizan con la finalidad de ser una voz de aliento para los hermanos privados de libertad, aún en medio de las situaciones adversas, para que sabiendo por lo que están pasando, puedan también manifestar una fe en Jesucristo.

En cuanto a la parte humana y espiritual, gracias al Instituto Panameño de Educación por Radio (IPER), y al Curso de Formación de Agentes de Pastoral, ofrecen calidad educativa a los privados de libertad.

“Además tenemos la celebración de la Eucaristía diaria, confesiones, y la formación propia de la liturgia cristiana católica”, dijo el capellán.

La labor de los fieles

Los fieles participan como voluntarios en los centros penitenciarios; muchos atienden en el sentido formativo, brindando las catequesis, o simplemente acompañando y escuchando las historias de quienes se encuentran tras los barrotes.

Pero a pesar de que hay una buena respuesta por parte de los privados, sobre todo de los extranjeros para participar de las muchas actividades que se realizan en las cárceles, los frailes Mercedarios insisten en la necesidad de que más personas se unan al trabajo que realizan adentro.

“Necesitamos más gente, más personas, voluntarios comprometidos que nos ayuden, sobre todo en las catequesis de formación para los sacramentos de iniciación cristiana de adultos, que sean personas dispuestas a entregar sus dones al servicio de estos hermanos que tanto lo necesitan”, destacó Fray Luis.

La Iglesia, como madre y maestra, ve a los privados de libertad como hijos de Dios que requieren nuestra presencia y asistencia, por eso se esmera en hacer vida lo que pide el evangelio… “estuve preso, y viniste a visitarme”.

A través de los religiosos mercedarios, guiados por Fray Francisco Javier Palomares como Secretario de la Arquidiócesis  y otras instancias propias de este trabajo, están siempre atentos del cuidado de los internos.

Así mismo, monseñor José Domingo Ulloa, quien siempre se hace presente en las cárceles para celebrar y compartir con los privados, confirmaciones, bautizos y distintas eucaristías, lo que denota un deseo profundo de ser instrumentos de Dios en medio de sus realidades tan crudas y difíciles.

Artículo anterior

Espiritualidad y cuidado de la casa común

Siguiente artículo

La hora de los mártires: los macabeos