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«Hogar y Escuela: juntos forman»

Hoy podemos decir que la familia sufre una crisis ante la confusión de valores, su disgregación y la falta de responsabilidad para asumir roles y autoridad.

Prof. Montgomery A. Johnson Mirones, ocds

Junio es, en Panamá, el mes de la familia. ¿Qué es? Un grupo de personas, que pueden o no vivir juntas, pero que tienen un lazo de parentesco que puede ser sanguíneo o por afinidad. Decimos que la familia son los bloques con los que construimos y hacemos sociedad y comunidad. Pero la materia prima de esos bloques es el matrimonio: la unión de un hombre y una mujer, ante la Ley y ante Dios.

La sociedad es como un termómetro de la familia, y hoy podemos decir que sufre una crisis ante la confusión de valores, su disgregación y la falta de responsabilidad para asumir roles y autoridad.

CASA Y ESCUELA. Que nuestro testimonio de vida, sea el reflejo de los ciudadanos que anhelamos formar.

Desde la cuna familiar surgen los grandes científicos e inventores, artistas, escritores, profesionales, estadistas y hasta Papas. Todo comenzó en el seno del hogar. Y ahí la importancia que revisemos nuestra vida de familia, puesto que no solo se está en familia, sino que también se ha de hacer.

En esta, el niño socializa por primera vez con sus semejantes, y desde bebé se le va educando y formando. Por eso, la familia es la primera escuela. En esta escuela del hogar, no es que se van a aprender competencias académicas, sino más importante aún: se van a enseñar valores y a ser gente, educada y urbana. Se moldea el carácter y se va formando la personalidad, enseñando, con el ejemplo. ¿Cuáles ejemplos de esto pueden servirnos?

En primer lugar, recordemos que los niños hacen lo que ven. Para un niño, lo que hace papá o mamá tiene mayor peso de lo que “dice”. Por esta razón, de nada sirve que los padres den un regaño o consejo sobre algo en lo cual ellos hacen exactamente lo opuesto. Los niños no solo aprenden con el ejemplo y la acción, sino que cuando pensamos que no estamos enseñando, ellos nos están viendo, y asumen que nuestras acciones son buenas y dignas de imitar. Seamos entonces, mediante nuestro testimonio de vida, el reflejo de ciudadanos que anhelamos formar.

MEDIDAS EN CASA
  • COMUNICACIÓ Siempre debe haber un espacio de tiempo para comer juntos, ver una película, hacer una salida. Aprovechemos estos momentos también, para las distractoras.
  • ACTIVIDADES. En vez que los niños vayan jugando con la tableta, mientras viajan, inventen un juego de adivinanzas o cantos para que puedan seguir interactuando.
  • EXPRESIÓN. Tómense de las manos, abrácense y dejen que la presencia de Dios los acompañe todo el día. De forma similar, comenten sobre el evangelio, la homilía.

Vivir bajo un mismo techo puede significar que hay parentesco, pero ese vínculo familiar también se construye. Desde que los niños van a la escuela, y más cuando van creciendo y se hacen adolescentes, van creando sus propios hábitos y rutinas. Nosotros como adultos que vivimos presos del tiempo, también. Se nos olvida que la familia se construye haciendo el tiempo necesario para compartir en calidad, sin las distracciones sociales o tecnológicas que solo hacen que nos separemos afectivamente más de los que convivimos.

Siempre debe haber un espacio de tiempo para comer juntos, ver una película o hacer una salida. Aprovechemos estos momentos también, para apagar las notificaciones externas y las pantallas distractoras. En vez que vayan los niños jugando en una tableta, inventen un juego de adivinanzas o cantos mientras viajan en el auto, para que puedan seguir interactuando.

Como iglesia doméstica, la misa no acaba con la bendición del Padre. Aprovechen los momentos de familia para hacer oración juntos, desde que amanecen o viajan juntos en el auto, o en las noches. No pongamos a Dios entre paréntesis y solo lo busquemos cuando hay algún problema. Tómense de las manos, abrácense y dejen que la presencia de Dios los acompañe todo el día.  De forma similar, comenten sobre el evangelio, la homilía. Se sorprenderán de las opiniones tan sinceras y puras que pueden tener los niños.

No crea que, porque sus hijos crecieron y son adolescentes, los puede “soltar”. Sí, porque han de haber crecido en responsabilidad. Pero nunca dejarán de necesitar de su supervisión y guía. Ya son “grandes”, pero igual pueden ser los problemas en que se pueden meter. Edúquelos para que sean respetuosos de sus mayores y de la autoridad, sean capaces de reconocer sus errores y enmendarlos por sí mismos, no porque usted les cubra para salvarlos, solo criará personas frágiles y débiles que serán una carga para los demás, y que no sabrán valerse por sí mismos.

Conversen, compartan con sinceridad, jueguen, paseen, pero respétense el espacio. Su más grande legado, no solo es la educación formal, sino formarlos con sanos valores y principios para que no sean causa de aflicción en un futuro.

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