ComunidadParejas

La amistad, la llave para tener una relación feliz

Nos dice la palabra de Dios en Efesios 5:30 que “el esposo amará y la esposa respetará”. Por lo que para los cristianos no es nada nuevo que el vínculo del amor se funda inspirado y comprometido con estos dos pilares que sostienen la palabra Amistad.

Pero, ¿cómo es la amistad en el matrimonio? Los cónyuges se conocen íntimamente, conocen sus gustos, la personalidad, las esperanzas y los sueños de su pareja. Conocen su alma, el uno al otro se reconoce en el otro y se aman.

Pienso en las muchas parejas a las que he visto, pero en lo particular viene a mi mente Marcos que tiene su propio negocio de pintura y trabaja durante horas interminable. En condiciones normales, su horario podría haber sido motivo de conflicto en su matrimonio, pero su esposa Margarita y él han encontrado la forma de seguir unidos.

Hablan con mucha frecuencia por teléfono durante el día. Si ella tiene una visita con el medico él se acuerda de llamarla para ver cómo le ha ido. Si él tiene una reunión de trabajo ella llama para interiorizarse por el tema.

Si tienen pollo para cenar, ella cede los muslos porque sabe que a él le gustan. Si él hace pasteles de verduras para los niños, hace algunos sin zanahoria para ella, porque sabe que no le gustan.

Aunque ambos no viven la fe de la misma manera, todos los domingos van a la iglesia,traen a sus hijos consigo y se van a desayunar.

Marcos y Margarita no necesitan de hacerse grandes regalos para la celebración de su aniversario, porque viven en una constante entrega mutua, en un gran acto de amor de donarse y reciclarse en ese amor.

La amistad aviva las llamas de la pasión

Gracias a que Marcos y Margarita han cultivado su amistad y con los años la han fortalecido, a pesar de las inevitables discusiones e irritaciones de la vida matrimonial, han trabajado en esta conexión que crea una profunda conexión entre las personas y un vínculo que solo la muerte es capaz de destruir.

Cuando en una pareja gobiernan los sentimientos positivos del uno hacia el otro siempre  se llegará a feliz término con las discusiones donde las mismas terminan a carcajadas, jugando a la guerra de almohadas, sintiendo un gran contentamiento en el corazón.

Para los cristianos, esto no es nada nuevo por lo que te animo a mirar mucho a la Virgen y a platicar todos los días con San José para que aprendamos a ser los mejores amigos de nuestro cónyuge.

Artículo anterior

Testimonios aleccionadores y llenos de esperanza

Siguiente artículo

La mujer en el mundo global