Educación

La educación jamás se detuvo

Los maestros, junto con padres de familia y estudiantes comprometidos, han demostrado que la educación jamás se detuvo. Un balance, lo más objetivo posible.

Montgomery A. Johnson Mirones, ocds

Sin ánimo de caer ya en lo obvio y en frases cliché, este año no ha dejado de ser el más raro, diferente y especial de la vida profesional, familiar y personal de casi todos. Hagamos un intento de hacer un balance, lo más objetivo posible.

Lo positivo ha sido sin duda alguna, la utilización de herramientas digitales y virtuales a la educación. Lo que hace unos años sonaba a ciencia ficción, o una realidad postergable, este año hubo que implementar forzosamente. Los maestros, junto con padres de familia y estudiantes comprometidos, han demostrado que la educación jamás se detuvo, y que siempre figuró como uno de los motores sociales que mantuvo cierta “normalidad” en este año anormal.

Más que nunca se ha demostrado la necesidad de tener una sociedad educada, no solamente en competencias académicas, sino sociales y en valores cívicos y ciudadanos. La educación nos ha de llevar a una población sabia, capaz de discernir entre lo tóxico y necesario; entre lo falso y cierto. Los valores me deben conducir a ser personas, humanizadas, solidarios con el prójimo; alejado de comentarios soberbios y arrogantes, con visible ausencia de empatía por las necesidades ajenas, conscientes que las realidades sociales y económicas de unos son diferentes para otros.

Clases virtuales:
  • EDUCACIÓN. El maestro ha estado en casa, a través de una radio, un módulo, un canal de televisión o la pantalla de la computadora.
  • Hasta los más creativos pedagogos han tenido que rebuscar técnicas y actividades que no sean repetitivas, sirvan para enseñar el contenido.
  • TEGNOLOGÍA. Su uso ha causado un aprendizaje vertiginoso de todo tipo de plataformas, aplicaciones y programas. Han sido vitales en la enseñanza-aprendizaje.

El maestro ha estado en casa, a través de una radio, un módulo, un canal de televisión, la pantalla de la computadora. El maestro ha tenido que reinventarse, así como muchísimos otros rubros comerciales. Ningún programa curricular o libro de texto estaba diseñado para ser usado en una cuarentena en tiempos de pandemia. Esto ha llevado como consecuencia que hasta los más creativos pedagogos han tenido que rebuscar técnicas y actividades que no sean repetitivas, sirvan para enseñar el contenido y sean posibles de hacer con lo que haya en casa.

De hecho, la tecnología ha sido la herramienta imprescindible para poder trabajar a distancia este año. Su uso ha causado un aprendizaje vertiginoso de todo tipo de plataformas, aplicaciones y programas. Quien no se haya puesto al día, quedó en peligro de extinción.

VACACIONES. Van llegando los días libres, que hay que planificar, siguiendo las indicaciones del Ministerio de Salud.

Otra consecuencia positiva es que hemos aprendido a comunicarnos mejor.  La distancia nos ha obligado a explicarnos de forma más efectiva, y sin duda, hemos conocido mejor a nuestros colegas y estudiantes.  En estos tiempos de incertidumbre y donde está claro que la única contante es el cambio, lo único que no hará que estos cambios nos perturben la vida, es que se tienen que comunicar.

La tecnología ha sido la herramienta imprescindible para poder trabajar a distancia este año.

Trabajar sin las fronteras geográficas, ha supuesto una cantidad enorme de capacitaciones y webinars disponibles en todos los horarios, de todas partes del mundo y gratuitos para todos los gustos e intereses. Eso sí, también ha sido importante poder escoger cuáles son los necesarios para uno, para no caer rendidos y abrumados ante tanta oferta.

No todo ha sido positivo. Y hacemos un alto respetuoso por todos aquellos que han perdidos sus trabajos, posesiones, han visto sus entornos familiares gravemente perjudicados. Pero más importante aún, los que han sufrido de pérdidas irreparables de personas allegadas y familiares. 

El exceso de horas de horas de trabajo, dificultando separar “hogar y oficina”, frente a una pantalla, ha podido dañar relaciones familiares y sociales, y hasta la salud física y mental.

El engaño y la decepción, a través del plagio y la falta de honestidad en la entrega de trabajos ha sido uno de los puntos más negativos. Las razones de mentira para excusar la irresponsabilidad de alumnos, apadrinados por algunos padres de familia, atentando violar la buena fe de los maestros, no es más que un indicio de la sociedad carcomida por el relativismo cómodo. Sepan que el maestro se da cuenta, que el sistema prevenga de tomar otras medidas es otra cosa. Una verdad dolorosa es mejor que una mentira hermosa.

Que este mes de vacaciones que nos corresponde, nos sirva para reconstruir y purificar ese “castillo interior” que nos mencionaba Santa Teresa de Jesús. Se nos permita descansar física y mentalmente, prepararnos para un 2021, que tiene como ventaja que no nos agarrará desprevenidos. ¡Que el Señor renazca en nuestros corazones cada día!

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