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La Navidad origen de la Alegría

Para salvarnos, Dios no ha cambiado la historia con un milagro grandioso. Ha venido con gran sencillez, humildad, mansedumbre. Dios no ama las imponentes revoluciones y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones. Se hace niño, para atraernos con amor y tocar nuestros corazones. Cuando nos damos cuenta de que Dios ama nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, solo podemos abrir SENCILLEZ. La alegría de un niño transmite la viva presencia de Jesús. nuestro corazón y dejarle borrar nuestros temores y allanar nuestras soberbias, vivir la verdadera alegría de este tiempo, sin miedos ni complejos.

Al igual que los pastores de aquel tiempo, somos también peregrinos, ellos recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Fueron los primeros porque eran considerados de los últimos en su tiempo. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, cuidando su rebaño. Personajes como Abrahán, Moisés y el rey David tuvieron este oficio.

Es condición del pastor velar, y ellos estaban en vela. Los pastores sabían que los peligros de la noche les acechaban pero escucharon el anuncio y fueron a encontrarse con Jesús como buenos peregrinos Igual que ellos, experimentamos la alegría plena en el corazón, cuando nos ponemos en camino a encontramos con Jesús y esa alegría nos invita a alabar su fidelidad.

Toda persona tiene dentro de sí ese corazón de peregrino, cuidar de los otros con valor es parte de nuestra naturaleza y llevar buenas noticias también. Vayamos al encuentro de Jesús en aquellos más pobres, los que son descartados, y dejemos que ame nuestra realidad, sin temor, así experimentaremos la alegría plena esta Navidad.

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