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La responsabilidad: un valor fundamental en la sociedad

La crisis del coronavirus ha provocado el surgimiento de multitud de iniciativas solidarias a los más vulnerables. Y es que la solidaridad es uno de los valores humanos por excelencia. 

Redacción

En estos tiempos que vivimos todos hemos visto la necesidad y angustia muy de cerca. Amigos, vecinos, familiares cercanos y conocidos sin trabajo, enfermos o desanimados por la situación que vivimos. Necesitamos esperanza y recobrar la alegría, y esto solo lo lograremos si cada uno decide ser luz para los demás.

Es por esto que en esta oportunidad les queremos hablar de uno de los valores humanos que más debe caracterizarnos, en especial en estos tiempos: La Solidaridad.

Adherirse a la condición, circunstancia y necesidad de otro, esto es solidaridad. ¿A qué nos referimos? Al ver la necesidad en otro y las dificultades que vive, decido sacrificar mi tiempo y recursos para ayudarle, ser bálsamo, levantarlo y darle ánimo para que pueda seguir con entusiasmo al sentirse ayudado y amado.

La pandemia sufrida, desde el año pasado, ha traído pruebas duras, pero también ha resaltado los buenos sentimientos en muchos panameños de buena voluntad. Hay múltiples ejemplos que nos llenan a todos de orgullo. Sin embargo, no debemos quedarnos ahí. Es necesario trabajar más.

Adherirse a la causa de otro no es solo entregar lo que me sobra o siento que puedo compartir, sino ver su necesidad a fondo, trabajar junto al caído y ayudarle a levantarse. Se trata de ver la raíz del problema y ayudar a que esa circunstancia termine o sea más llevadera. Sin duda requiere decidir ver, escuchar y ponerse en acción.

Juntos por Panamá  
  • CAMBIAR LA REALIDAD. No podemos vivir entre dos Panamás. Un Panamá que sufre muchas dificultades y otro Panamá con comodidades. Construyamos otro Panamá.
  • Unidos podemos. Ser requiere de la buena voluntad de todos, sector público y privado, incluso trabajar para inspirar a otros a que se unan.
  • Compromiso de todos. Es hora de trabajar en lograr una mejor calidad de vida, ya que esto también es garantía de vivir en paz.

Por eso, conviene preguntarnos ¿Cómo ha estado tu solidaridad? ¿Conoces los sufrimientos de aquellos que te rodean? ¿En qué forma ayudas a aliviar el sufrimiento de los demás? ¿Realmente acompañas en sus sufrimientos a los enfermos de tu familia?

Este es un tiempo de reflexión, un tiempo para pensar con el corazón. Dice el profeta Baruc: “Si hubieras seguido por el camino de Dios, vivirías en paz para siempre. Aprende dónde está la sensatez, dónde la fuerza, dónde la inteligencia para aprender aún más, dónde la larga vida, dónde la luz de los ojos y la paz.” La Palabra nos invita hoy a buscar los caminos de Dios al mirar al otro, prestar atención y reflexionar. Es tiempo de recapacitar. Los caminos de Dios son el amor y la solidaridad entre hermanos. Es por esto por lo que se nos invita a poner nuestra atención en lo que realmente es verdadero, sensato y construye la paz. Trabajar en la solidaridad es uno de esos valores que debemos practicar urgentemente en nuestra sociedad para vivir en paz.

La indiferencia no construye la paz. No podemos vivir entre dos Panamás. Un Panamá que sufre muchas dificultades y otro Panamá con comodidades, que, aunque tiene también sus propios padecimientos, lo tiene mucho más llevadero. Es hora de trabajar en que todos logremos una mejor calidad de vida, ya que esto también es garantía de vivir en paz.

Tenemos la capacidad de trabajar juntos, ver las necesidades y problemas profundos de nuestra sociedad panameña como un todo y adherirnos a la causa de aquellos que necesitan ayuda. Esto requiere de la buena voluntad de todos, sector público y privado. Incluso requiere trabajar para inspirar a otros a que se unan, siendo luz para los demás.

Somos un pueblo noble, compuesto de muchas personas de buena voluntad y tenemos la capacidad de ser solidarios. Vamos pueblo panameño.

¡Por Panamá, Juntos lo Lograremos!

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