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La suma de oraciones llenas de fe es la fuerza que necesita Panamá

Lo dijo el Arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta en la Jornada de Oración por la Patria, impetrando al Señor para que siga bendiciendo y protegiendo abundantemente a Panamá.

Betzaida Toulier U.

Hace 32 años inició la Jornada de Oración por la Patria. Al igual que hoy, Panamá pasaba por momentos difíciles y un grupo de damas acompañadas por el padre Fernando Guardia Jaén, conformaron la Comisión Arquidiocesana de Oración que se ha mantenido de manera ininterrumpida.

La Jornada de Oración cerró con una Eucaristía y exposición del Santísimo, en la Capilla del Seminario Mayor San José, que fue televisada por FETV Canal 5, además trasmitida por Radio Hogar y las plataformas digitales de Panorama Católico.

Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta comenzó su homilía destacando la necesidad de unir nuestra plegaria hacia el Altísimo para que nos ayude a encaminarnos en la construcción del país donde todos somos hermanos, donde no exista la injusticia ni la desigualdad, sino la solidaridad y la justicia social. 

PATRIA. El país reclama de todos, honestidad y transparencia.

El bien común

Hoy más que nunca, cuando el mundo pasa por crisis social y económica, la Iglesia invita a los fieles a orar por nuestro país, por las autoridades gubernamentales y civiles que lo dirigen, para que les ilumine su entendimiento y fortalezca su voluntad, y dirija esfuerzos hacia el bien común.

Aprovechando el momento, el arzobispo advirtió que “se mantiene una brecha entre pobres y ricos que cada vez más se va profundizando y es que la economía y el desarrollo no han incorporado como centro a la persona humana ni el bien común”.

El Arzobispo tiene bien claro que la Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible, ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia.  

Todos nos necesitamos

En este sentido Monseñor fue enfático al señalar que hoy más que nunca hay una urgente necesidad de la ética, que en palabras más simples y concretas significa la necesidad de ser virtuosos.

Fue directo: “Empezando con cada uno de nosotros, no pensando en los políticos solamente”, y recordó que nuestros políticos han salido de nuestros hogares, de nuestra sociedad, por eso, para erradicar los males en el ambiente político, debemos iniciar con nosotros mismos.  

Y es que, si hay responsabilidad del Estado, hay responsabilidad ciudadana. “No podemos seguir mirando para otro lado, pensando que nada tenemos que ver con los temas de corrupción, violencia, inseguridad, delincuencia”, afirmó.

Por lo tanto, ahora más que nunca debemos tener hombres y mujeres virtuosos en todos los niveles de la sociedad panameña, para que puedan impregnar todas las realidades de la ética y la moral para la práctica del bien común, dijo. 

RETO. Formar hombres y mujeres virtuosos en todos los niveles de la sociedad panameña.

Coherencia de vida

Muchas veces, dice el Arzobispo, pedimos a otros lo que no somos capaces de hacer. Vivir una vida coherente debe ser el norte de toda persona de bien, no es exclusividad de quienes tenemos fe en Dios.

“Si hay algo que el país reclama es la honestidad, la transparencia; en una palabra, la moral de todos sus ciudadanos, comenzando por quienes tienen mayores responsabilidades políticas, económicas, sindicales, culturales, religiosas”, indicó. 

Por último, señaló que la Patria no comienza hoy con nosotros, y no puede crecer y fructificar sin nosotros; por eso nos toca a nosotros seguir creando y construyéndola. 

“Tengo fe en el pueblo panameño, tengo la esperanza en la vivencia de los principios cristianos y morales de tantos hombres y mujeres que cada día salen a dar los mejor de sí por nuestro país”, acotó. 

Merecido reconocimiento a Leticia de Liakópulos

HOMENAJE. Leticia Falcón de Liakópulos recibe Medalla Santa María la Antigua.

El pasado jueves 18 de noviembre, en el marco de la Jornada de Oración por la Patria, el Arzobispo hizo un especial reconocimiento a las fundadoras de la Comisión Arquidiocesana de Oración.

La iniciativa de pedir a Dios por nuestra nación nace en 1989, cuando el país se encontraba en plena crisis económica, y un grupo de personas decidió poner en manos del Señor el rumbo de Panamá.

Leticia de Liakópulos, Angela de Shelton y Enelda de Jované son las tres damas que aún se mantienen activas dentro de la comisión. Recuerdan con mucha emoción cómo hace 32 años iniciaron este caminar de la mano de la Hermana Gladys Méndez, y el acompañamiento del padre Fernando Guardia Jaén, s.j., primer asesor de la Comisión Arquidiocesana de Oración, y autor de la Oración por la Patria.

MOMENTO. Reconocimiento a otra de las fundadoras, Enelda de Jované.

Al cierre de la celebración Eucarística, Monseñor Ulloa Mendieta otorgó la Medalla Santa María la Antigua a Doña Leticia Falcón de Liakópulos por su compromiso con la Iglesia a la que ha servido desde la Comisión Arquidiocesana de Oración y como impulsora de la educación a distancia, a través del Instituto Panameño de Educación a Distancia (IPER), donde hombres y mujeres han completado estudios primarios y secundarios, para aportar al desarrollo de la Patria.  

La Medalla Santa María la Antigua es otorgada a destacados ciudadanos o a organizaciones, congregaciones, instituciones estatales o privadas, que por su actuación y trayectoria hayan contribuido a favor de la acción pastoral de la Iglesia Católica, del desarrollo o del engrandecimiento de nuestro país, en los distintos ámbitos de la vida humana.

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