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¡María! la hermosa flor de mayo

Este mes meditemos sobre la misión y testimonio de vida de María, que nos enseña que la santidad es para todos porque nuestro Dios, nos pide ser santos como Él lo es.

Bernardina  de Moreno

Saquémonos de la mente todo lo que tenga que ver con pandemia, mascarilla, vacunas y sus derivados. Son muchas las fiestas que honran a María en este mes, sólo por nombrar algunas: el 13, Nuestra Señora de Fátima; el 24, María Auxiliadora y el 31, La Visitación a su prima Isabel. En España hay un mapa exclusivo de todos los Santuarios Marianos y alrededor del mundo no hay un país que no honre a María con alguna advocación a lo largo de todo el año, no solo en mayo. Pero,  no puede y no debe ser de otro modo porque Jesús al pie de la cruz no las dio por madre con aquella frase de: he ahí a tu madre. Nosotros tal vez seamos huérfanos de padre humanamente hablando, pero ¿de madre? … ¡jamás! Cristo murió, resucitó y está a la diestra del Padre, pero no nos dejó solos, por eso debemos honrar y amar mucho a nuestra madre querida.

Ahora bien, María no sólo es nuestra madre sino nuestro modelo a seguir si queremos llegar un día al cielo y verla cara a cara. Ella fue concebida es cierto, sin pecado original porque iba ser la madre del Redentor el Hijo de Dios y era imposible que fuese engendrado en un vientre cualquiera, por eso ella es la Inmaculada Concepción, la llena de Gracia, pero  a pesar de todos esos atributos no era un Ángel, sino una criatura de carne y hueso como nosotros, la vimos con su niño en los brazos en Belén y la vimos con su hijo muerto en sus brazos cuando lo bajaron de la cruz, vimos en todo momento a una mujer.  Por eso debemos copiar su estilo de vida si queremos agradar a Dios, debemos ser humildes, permanecer calladitos, guardar todo en nuestro corazón, ser solidarios los unos con los otros, y qué decir de la vanidad?  María no conoció eso, era una ama de casa más atendiendo a su esposo José y a su hijo Jesús,  sudaba y se cansaba como cualquier mujer haciendo los quehaceres propios de un hogar.

María es nuestro modelo a seguir si queremos llegar un día al cielo y verla cara a cara.

Tal vez algunos devotos de María se la imaginan como la ven en sus imágenes siempre con las manos juntas en posición de éxtasis mirando al cielo, mientras estuvo en la tierra tenia los pies llenos de polvo y sudada como cualquiera de las vecinas de su contorno porque por ser la madre del Mesías no vivía en una burbuja, sino en una humilde casita en Nazareth muy limpiecita y cuidada donde se respiraba santidad porque santos eran sus ocupantes.

María nos enseña que la santidad es para todos porque nuestro Dios, nos pide ser santos como Él es santo. A pesar de no tener a María físicamente a nuestro lado como tenemos a nuestra madre terrenal, ella cuida de nosotros 24-7. Lo puede hacer porque es la bienaventurada Virgen María y desde ese sitial que tiene junto a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, ella cuida y protege a todos sus hijos. incluyendo a los que  no la quieren como madre e ignorantes creen que hablando mal de ella y destruyendo con mazos sus imágenes van a desaparecer o acabar con la devoción que los católicos le profesan.

Para nosotros, María no es una estatua, del material que sea, por muy hermosa que se vea esas imágenes, sólo son para representar las distintas advocaciones con las que la honramos. María es la mujer santa e inmaculada que Cristo nos dio por madre al pie de la cruz. Desagraviémosla por tantas ofensas e irrespeto que se le hacen a diario rezando todos los días con devoción el santo Rosario.

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