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Medios de comunicación deben “reinventarse” para sobrevivir

“Necesitamos respirar la verdad de las buenas historias; historias que construyan, no que destruyan, historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos”.

Con esas palabras inicia su mensaje de este año el Papa Francisco, con ocasión de la 54ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. 

Según el Papa, es necesario “tejer historias”, pero no aquellas que “nos narcotizan, convenciéndonos de que necesitamos continuamente tener, poseer, consumir para ser felices”, sino esa “narración humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos”.

El Santo Padre pone como modelo de la mejor de las narraciones, esa que él llama “la Historia de las historias”, es decir, las Sagradas Escrituras, donde se nos muestra a un Dios que es creador y narrador al mismo tiempo.

“En este sentido, la Biblia es la gran historia de amor entre Dios y la humanidad. En el centro está Jesús: su historia lleva al cumplimiento el amor de Dios por el hombre y, al mismo tiempo, la historia de amor del hombre por Dios”, señala el Santo Padre. 

Pandemia, la maestra 

Este mensaje del Papa Francisco fue publicado mucho antes que el mundo se detuviera, antes del Covid-19.

Por eso el reto para los medios de comunicación ahora no es solo esforzarse por la buena y correcta narración, sino que les toca hacer todo lo necesario para sobrevivir.

“La pandemia ha sido una gran maestra, nos ha enseñado, nos ha dado módulos y lecciones que nos invitan a la solidaridad”, señala el padre Oriel Concepción, director de Radio María, Panama, quien asegura que “el Covid-19 nos ha enseñado a los medios a pensar en el otro, que no estamos para competir, sino para servir a la sociedad, a la audiencia”.

Según el padre Oriel, si los medios no atienden de mejor manera a sus oyentes, televidentes y lectores, dejarán de tener valor.

“Recableado” 

El director de Radio María sostiene que a los medios les llegó la hora de replantearse todo. 

En estos tiempos de pandemia, dice el Padre Oriel, “hay que hacer un recableado de nuestra mente para llegar con más efectividad y veracidad a la gente; hacernos más humanos, con historias buenas para contar, para dejarle a las futuras generaciones un legado de fortaleza y unidad”.

El sacerdote y comunicador reitera que el primer y gran reto de los medios es sobrevivir, y solo reinventándose podrán lograrlo.

“Toca hacer un análisis profundo de su papel en este momento”, dice. Y agrega: “Ya no estamos para superficialidades”.

Comunicación eclesial

Para la directora de la Oficina de Comunicación y Prensa de la Arquidiócesis, Eunice Meneses Araúz, los procesos comunicacionales en la Iglesia han tenido “un giro extraordinario en positivo”. 

La misma cuarentena ha obligado “a sacerdotes, religiosas e incluso a los obispos, a dar pasos para permanecer en lo que el Papa Emérito Benedicto XVI llama el continente digital”, señaló Meneses.

Agregó que la cuarentena ha obligado a sobrepasar “la resistencia que existía anteriormente (…) y hoy vemos cómo sacerdotes han buscado el apoyo sobre todo de los jóvenes para hacer posible la presencia de la Palabra de Dios, las eucaristías, las reflexiones y el acompañamiento al pueblo a través de las redes tecnológicas”.

Meneses asegura que “después de esta pandemia, la Iglesia no volverá a ser la misma en el plano comunicacional, porque esta experiencia se va a reforzar y va a permitirnos llegar a más lugares y dialogar con más gente, pues ya no tenemos la frontera física”.

La comunicadora está convencida que, aunque algunos se mantendrán en los medios tradicionales (prensa, radio y televisión), “pero el tema de las redes sociales va a propiciar la mayor inclusión de personas en este ambiente (…) los jóvenes deben formarnos en el uso de las nuevas tecnologías”.

Con una sonrisa subraya: “Hoy estamos evangelizando en el continente digital, haciendo presencia de la Palabra de Dios allí, de manera multiétnica, multi cultural y multimediática”.

Acompañamiento y cercanía

La directora del semanario Panorama Católico, Betzaida Toulier Ureña, asegura que el contexto actual de crisis ha hecho visibles una serie de “historias aleccionadoras” que muestran cómo la Iglesia se ha acercado a su pueblo en esta realidad “inesperada, incomprensible y hasta agobiante que vivimos”.

La periodista precisa que, si bien los medios católicos son transmisores de noticias, son más que nada “instrumentos para develar la acción de Dios en la cotidianidad del ser humano”.

Según Betzaida Toulier, los medios de comunicación católicos son “indispensables y fundamentales” para difundir el quehacer pastoral, aun en medio de limitaciones económicas que están afectando a todos.

“Lo importante es que la realidad no nos ha paralizado, como tampoco ha parado el quehacer de la Iglesia”, enfatiza Toulier.

La periodista destaca que la Iglesia sigue atendiendo en lo espiritual, social y emocional a su feligresía, afectada por la pandemia.

El Papa nos insta a “crear relatos bellos, verdaderos y buenos, pero también necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados, señaló la directora de Panorama Católico.

Para que puedas contar y grabar en la memoria La vida se hace historia

PAPAFRANCISCO

EL MENSAJE DEL PAPA PARA ESTA JORNADA PUEDE RESUMIRSE ASÍ:

• El hombre es un ser narrador.

• Necesita “revestirse” de historias para custodiar su propia vida.

• No tejemos sólo ropas, sino también relatos.

• Existe un “storytelling” con fines instrumentales, es decir, un discurso que invita a poseer y consumir para ser felices.

• Esas historias con fines instrumentales tienen una vida breve.

• Una buena historia es capaz de trascender los límites del espacio y del tiempo. 

• Necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos.

• La Sagrada Escritura es la Historia de las Historias. Es la gran historia de amor entre Dios y la humanidad. 

• El centro de esta historia es Jesús. El Dios de la vida se comunica contando la vida.

• El mismo Jesús hablaba de Dios con parábolas, narraciones breves, tomadas de la vida cotidiana.

• La historia de Cristo es nuestra historia, siempre actual.

• Después de que Dios se hizo historia, toda historia humana es, de alguna manera, historia divina.

• Mientras leemos la Sagrada Escritura, el Espíritu Santo escribe en nuestro corazón la memoria de lo que somos a los ojos de Dios.

• Abriéndonos a los demás, nos abrimos a la visión misma del Gran Narrador que es Dios.

• Para contar la historia que Dios teje en nuestro corazón, nos encomendamos a una mujer que tejió la humanidad de Dios en su seno.

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