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Obispo y jóvenes de Colón alzan su voz ante violentos asesinatos

Betzaida Toulier U. 

Cuatro mujeres y tres hombres, de entre 17 y 22 años, con un futuro por delante y muchas ilusiones, la violencia les quitó la vida. Uno de ellos, con una gran aspiración de ser Presidente de la República, no pudo cumplir ese sueño y aportar al desarrollo del país. 

Ante la masacre y ola de violencia, el primero en pronunciarse fue Monseñor Manuel Ochogavía Barahona, le siguieron organizaciones eclesiales y civiles, así como comunidades étnicas juveniles de Colón. 

Para Monseñor Ochogavía Barahona, “¡Colón ya no aguanta más sangre!”, y con firmeza hizo un llamado a la sociedad colonense en estar vigilantes de la formación de los niños y adolescentes. 

“Tenemos que ver qué estamos sembrando en el corazón de los jóvenes (…) No podemos dejar que crezcan de cualquier manera (…) Debemos educarlos para que sean buenas personas, buenos ciudadanos, gente que respeta la vida”, expresó el Obispo de la Diócesis de Colón-Kuna Yala.

Asimismo, hizo un llamado a los estamentos de seguridad para que “podamos no solo hacer justicia, sino que también cese esta violencia y este mal, que está golpeando a los colonenses”, señaló.

Jóvenes opinan 

Jean Paul Campbell, Coordinador diocesano de la Pastoral Juvenil en Colón-Kuna Yala, alza su voz para reclamar un alto a la violencia que vive Colón, a tiempo de lamentar la pérdida de los siete jóvenes que fueron víctimas de un acto de violencia en la provincia, sin precedentes.

“Nosotros como Iglesia Católica somos transmisores de paz, luchamos y trabajamos para que la civilización del amor reine en nuestra comunidad juvenil y en toda la sociedad”, aseguró.

Advirtió que los programas dirigidos a la juventud no tienen sustento porque han sido inconsultos, pues no han sido tomados en cuenta, “porque al final nosotros estamos siendo las víctimas y pagamos con estos actos de violencia”.

“Nosotros como Pastoral Juvenil seguimos orando por las almas de las víctimas y para que una vez la violencia cese en Colón”, comentó.

Andrea Huc de la Parroquia Inmaculado Corazón de María, área de Espinar y Davis, a la que pertenece la comunidad donde se registraron los hechos, aunque los jóvenes no asistían a esta parroquia, lamenta que los colonenses esten siendo señalados “como si toda la población entera estuviera en malos pasos, y no es así; de hecho, estos jóvenes asesinados no eran malos, quién sabe la realidad exacta de por qué ocurrió todo”.

“Debo también hacer un llamado a los jóvenes en estos momentos, a la obediencia. Me inclino mucho todavía por el tema de la desobediencia, creo que es lo que más me ha marcado de este hecho”, indicó tras comentar que al parecer las víctimas faltaron a las indicaciones de sus padres. 

Mike McLean pertenece a la Parroquia Virgen de Fátima y considera que es un ataque a la vida, especialmente para la juventud colonense. “Están atacando nuestra juventud, y como pueblo creyente debemos orar mucho por Colón”.

Coincidió con Andrea en que “no todo es malo, porque en Colón hay muchas cosas buenas; gente que se esfuerza para que la provincia salga adelante, y que luchan día a día para llevar adelante a sus familias”.

Chrismery Solís pertenece a la Comunidad Juvenil Hijo del Corazón Inmaculado de María de la Fraternidad de la Divina Misericordia, de la provincia de Colón, no dudó en llamar a la unidad centrada en el amor, “porque el amor es el único capaz de romper las barreras de la violencia”. 

“Mucho hablamos de cambio, de que estamos cansados de esta situación, pero si queremos ver un verdadero cambio, éste debe empezar desde nosotros, desde el pueblo colonense”, dijo convencida de que todo puede cambiar para el bien de Colón. 

De manera crítica indicó que “el cambio empieza en nosotros mismos, pero necesitamos la ayuda del Gobierno para tener espacios de esparcimientos, desarrollo personal y también verdaderas oportunidades, pues muchos jóvenes colonenses han tenido que migrar a otras provincias y a otros países para encontrar mejor calidad de vida”.

Mantienen la esperanza  

Yithzak González, Secretario Ejecutivo de la Sección de Juventud, Conferencia Episcopal Panameña, a tiempo de lamentar “profundamente” los hechos de violencia ocurridos en su provincia, mantiene la esperanza que haya una salida a la crisis social, aunque el panorama sea cada día más deshumanizante.

“Siempre habrá salida, no podemos creer que ya nada se puede hacer”, dijo el joven colonense”,  tras enviar un mensaje a la población colonense de vencer la aceptación de normalizar los eventos violentos y lamentables que han ocurrido en estos días.

“No podemos acostumbrarnos a escuchar a diario una nueva víctima por violencia; es hora de despertar a esta realidad que nos está envolviendo y ver que los que se nos van son los jóvenes y niños; y preguntarnos, ¿qué vamos a hacer?”, expresó.

Por eso exhortó a la población colonense a organizarse y unidos uno poner su grano de arena en construir una mejor sociedad fundamentada en valores. “Es un trabajo mancomunado entre autoridades, iglesia, sociedad civil, acotó

Como primera acción sugirió acompañar a la gente en los barrios, en las comunidades, en la ciudad, en los pueblos; “hay que mostrarles opciones de vida, debemos brindarles oportunidades de desarrollo”, agregó.

Concretizó que esto no se puede hacer si no hay un trabajo entre gobierno, sociedad civil y empresa privada. 

Hechos registrados 

Los cuerpos sin vida de siete jóvenes fueron encontrados en un área boscosa del residencial José Domingo Espinar. Los jóvenes asesinados residían en la comunidad de Valle Verde. 

Los familiares de las víctimas denunciaron la desaparición el viernes 17 de julio por la noche, puesto que los jóvenes habían salido por la mañana de excursión y todavía no habían vuelto. 

La búsqueda inició el sábado 18 de julio y, ese mismo día, dieron con el búnker en el que estaban los siete cuerpos. El presunto culpable fue detenido después de que la policía encontró, en distintos lugares, algunos de los objetos que les fueron robados a las víctimas tras ser asaltados. 

El detenido es acusado de la presunta comisión de los delitos de homicidio, feminicidio, robo y privación de la libertad– se le concedió a la fiscalía plazo de seis meses para culminar la investigación.

Detalles

***. – Colón está considerada como la tercera provincia del país más violenta, superada por la de Panamá y la de Panamá Oeste. 

**- Panamá ha registrado más de 250 asesinatos en lo que va de 2020, una cifra que se produce en medio la pandemia del Covid-19. 

***. – “Si queremos ver un verdadero cambio, éste debe empezar desde nosotros, desde el pueblo colonense”, expresó Chrismery Solís, Comunidad Juvenil Hijo del Corazón Inmaculado de María.

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