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Panamá festeja a su protector Don Bosco

La pandemia no termina. Don Bosco también sufrió en situaciones más difíciles que los actuales. Su profunda confianza en Dios y en María auxiliadora no le hicieron perder la confianza de que todo terminaría.

Oscar Rodríguez Blanco s.d.b.

El pueblo panameño está celebrando a Don Bosco. La historia de este bello país está marcada por diversidad de problemas sociales, políticos, económicos y ahora por la pandemia del COVID-19-. No hay duda que vivimos momentos de angustia. La pandemia se ha llevado a muchos hermanos panameños y la grave situación no termina, Don Bosco también los sufrió en situaciones más difíciles que los actuales. Su profunda confianza en Dios y en María Auxiliadora no le hicieron perder la confianza de que todo terminaría. Esa es también nuestra fe, llegarán días mejores.

Muy oportunas han sido las palabras del Papa Francisco en esta etapa de inestabilidad mundial: “Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: «perecemos» (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos. Nadie se salva solo”

UNIDAD. Todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente, como nos enseñó el santo de Turín.

Pasando a Don Bosco y su tiempo, podemos decir que la sociedad italiana no era nada fácil en el Siglo XIX. Muchas enfermedades eran incontrolables y la sociedad estaba despertando con la revolución industrial europea, que se había iniciado en el Siglo XVIII en Inglaterra.

Esto hizo que se pasara de la producción artesanal y manufacturera, hacia una producción en fábrica con creciente tecnología mecánica que desplazó la mano de obra. Como consecuencia de esta situación, se llegaron a producir grandes cambios en la vida social, gran cantidad de jóvenes emigraron del campo a la ciudad buscando oportunidades de trabajo. En las fábricas se establecieron largas jornadas de trabajo, los jóvenes obreros eran explotados, los sueldos no eran justos. Los vicios se habían multiplicado y la delincuencia había aumentado.

La celebración de Don Bosco es un momento privilegiado para renovar su fidelidad al carisma salesiano.

Algunos países como Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania promulgaron leyes para proteger a los obreros e incluso la iglesia llegó a denunciar el trabajo con los niños.

 Esta realidad preocupaba a Don Bosco día y noche. Caminaba mañana y tarde por las calles de Turín en la búsqueda de jóvenes desamparados para protegerlos, instruirlos y darles un hogar. Los muchachos al verlo venir decían: ‘Ese es el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos’. Siempre andaba alegre, nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Si alguien hablaba con él por primea vez, quedaba de amigo para siempre. Su cercanía con la juventud y sus sabios consejos cambiaban a las personas, en forma especial en Panamá Fue un educador profundamente humano y hombre de Dios. Sigue tocando el corazón de los jóvenes. El Papa Francisco en una carta dirigida a los salesianos les dice: “Está viva en la iglesia la memoria de San Juan Bosco, está viva su memoria como educador y pastor de los jóvenes. Don Bosco nos enseña a no quedarnos mirando, sino a ponernos en primera línea, para ofrecer a los jóvenes una experiencia educativa integral, que sólidamente basada sobre la dimensión religiosa, involucre la mente, los afectos, toda la persona, considerada siempre como creada y amada por Dios”.

CONSUELO. La imagen venerada fue puesta en el atrio de la Iglesia, y muchos fieles se sintieron acompañados. (Foto Omar Montenegro)

La celebración de Don Bosco constituye para toda la Familia Salesiana un momento privilegiado para renovar su fidelidad al carisma salesiano. Los principios de la pedagogía salesiana siguen teniendo plena validez. Las tendencias actuales del mundo, las nuevas y diversas problemáticas que enfrentan los jóvenes y los grandes desafíos que presenta la educación son motivos suficientes para seguir luchando en favor de la juventud, pues como decía el mismo Don Bosco, “de la sana educación d la juventud depende la felicidad de las naciones”.

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