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Patriarca San José: Obrero de Dios en la tierra y en el cielo

San José, ¿quién es? Si seguimos cuidadosamente la exhortación apostólica Redemptoris Custos (el Custodio del Redentor) de San Juan Pablo II, sobre la figura y la misión de San José en la vida de Cristo y de la Iglesia, encontraremos afirmaciones muy iluminadoras sobre quién fue el patriarca San José. Dicha exhortación dibuja perfectamente la figura del esposo de la Virgen María: ́ ́José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados ́ ́(Mt 1, 20-21). Dios, por medio del ángel, le confía la ta- rea de imponer el nombre de ́Jesús ́ al niño, y de actuar como su padre terreno y depositario del misterio de Dios, ejerciendo el servicio de la paternidad. Es invoca- do como el ́varón justo-el esposo ́, cuyo amor fue regenerado por el Espíritu San- to. San José junto con María simbolizan el misterio de la Iglesia, virgen y esposa. San José es el trabajador por excelencia. El trabajo abarcó toda la vida terrenal de San José. De él aprendemos que la laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor. Por eso, el patriarca San José nos enseña como familia cristiana a santificar la vida diaria, realizando obras comunes, humildes y sencillas, como lo hizo él. 

San José en el evangelio, aparece en las siguientes citas bíblicas: Mateo 1, 16; 18-25; 2, 13-15; 19-23; 13, 55; Marcos 6, 3; Lucas 1, 27 2, 1-52; 3, 23; 4, 22; Juan 6, 42. El redentorista Basilio Caballero, experto en Sagradas Escrituras, nos ilustra sobre San José con estas iluminadoras líneas, diciéndonos: ́ ́San José conecta linealmente con la dinastía mesiánica no solo por razón del ár- bol genealógico sino, y sobre todo, por el dinamismo de la obediencia de su fe ́ ́. Y también nos dice que José aparece ́ ́con una caracterización peculiar: asombro, duda y perplejidad, hasta el punto que ha tomado una decisión extraña: repudiar a María en secreto, sin denunciarla ́ ́ (Ma- teo 1, 18-25). 

En este punto hemos de ser muy enfáticos y sólidos en doctrina. Si José hubiera creído culpable a María, entonces la hubiese denunciado legalmente. Y si creyó que era inocente, ¿por qué decidió repudiarla en secreto? La duda de José consiste, según los entendidos de la Palabra de Dios, en esto: José no entiende el misterio de la encarnación del Hijo de Dios en el vientre purísimo de María. Él, humildemente, no quiere interferir en planos divinos de Dios y por eso decide retirarse de la escena. José nunca dudó de la integridad de su esposa, María de Nazaret. Es el ángel del Señor quien le explica el misterio obrado por Dios en María. 

San José tiene varios patronazgos en la santa Iglesia Católica. De este patronazgo se desprenden dos características: hombre de fe robusta y firme vocación de servicio a la misión que se le ha confiado. San José es cabeza de la Sagrada Familia, la primera iglesia doméstica. Es el esposo de María, la madre del Señor, y padre legal de Nuestro Señor Jesucristo. San Juan XXIII explicaba que esa ́paternidad putativa ́ de José, se prolonga a toda gran familia cristiana; es decir, la Iglesia que Cristo fundó. 

Encomendemos nuestra vida y vocación a San José. 

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