DiócesisVicariato Apostólico del Darién

Presencia de los misioneros claretianos en Darién

En esta región, los sacerdotes encargados de cada zona misionera deben trasladarse a comunidades de difícil acceso donde no hay capillas.

Yoel E. González N.

La presencia de los misioneros claretianos en el Vicariato Apostólico de Darién se remonta al año1924, con la llegada del padre Antonio Anglés quien realizó la primera gira misionera, navegando por los ríos y superando múltiples trabajos y penalidades.

Los claretianos fueron poco a poco abriendo caminos, recorriendo poblados y construyendo capillas y escuelas en zonas inhóspitas y remotas.

En ese entonces, la población darienita era escasa y dispersa originalmente afrodescendiente e indígena y los accesos de comunicación muy difícil, pues no contaba con carreteras.

Recuerda el padre Rolando Reinoso, encargado de la zona misionera de Agua Fría, que en ese entonces los grupos humanos se dedicaban en especial a la pesca, cacería y economía de subsistencia, posteriormente llegaron los interioranos que se dedicaron más a la ganadería, cultivos de la tierra y explotación maderera.

PASTORAL. Apoyaron con alimentos a los que nada tienen.

El trabajo pastoral hoy

En la actualidad, los claretianos atienden tres zonas misioneras: Agua Fría, Santa Fe y La Palma. Para estos misioneros lo más difícil este año, ha sido el acompañamiento a la población debido a la pandemia.

 “Nos ha tocado ir fortaleciendo la fe de la gente y asumiendo tareas y actividades que son derivadas de nuestro ser cristiano”, dijo el religioso claretiano tras agregar que el acompañamiento incluye tratar de dar respuesta a las carencias de la población en el plano material. “Hemos contribuido a repartir alimentos a las familias más necesitadas”, indicó.

La pandemia agravó la difícil situación que vive el vicariato del Darién.

En las pocas eucaristías presenciales, que se han realizado en el vicariato, los sacerdotes han tratado de hacer tomar conciencia a la población de la importancia de que todos colaboren para evitar la propagación del virus, motivando el uso de la mascarilla, el distanciamiento social y el uso del gel alcoholado, y sobre todo permanecer en casa.

Ha sido una tarea no fácil para los sacerdotes, pues la mayoría de la población darienita pensaba que ese problema era de la ciudad y nunca iba a llegar a esta región, pero ahora hay muchas comunidades con contagios grandes lo que provocó que regiones como Santa Fe estén en cuarentena total.

En medio de las limitaciones

El padre Reinoso señaló que uno de los problemas mayores es la falta de agua porque se pedía lavarse las manos y en muchas comunidades el agua es muy escasa, incluso solo se cuenta con lagos artificiales.

“No estamos preparados como provincia para la atención de casos de COVID, casi la mayoría de la gente que se iba encontrando contagiada y muy mal se trasladaba a Panamá, pues no se cuenta con la infraestructura de un buen hospital, incluso en Agua Fría no hay un centro de salud y no hay una farmacia para atender a quien lo necesite,” enfatizó el sacerdote.

En medio de la pandemia, los sacerdotes encargados de cada zona misionera siguen atendiendo dentro de las restricciones en cada comunidad, tratando de animar y fortalecer su fe y continúan con su trabajo de promoción y formación del laicado comprometido y su participación y apoyo desde la radio Voz Sin Frontera.

Artículo anterior

Encuentros precuaresmales virtuales

Siguiente artículo

Cuaresma 2021, una nueva forma de vivirla