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Que no le llamen «matrimonio», exigen familias a quienes defienden union igualitaria

Enarbolando el lema “¡Tu familia vale, protégela!”, el MFC y otras familias católicas se pronuncian en defensa de un principio: “hombre y mujer, Dios los creó”.

Eduardo Soto P. /Foto y videos Valerio Abrego y Omar Montenegro

Sí, algunas familias católicas se unieron a las de otras comunidades de fe para manifestarse en los predios de la Corte Suprema de Justicia, en contra de la iniciativa que pretende considerar “matrimonio” a la unión entre personas del mismo sexo.

El pasado 2 de octubre se celebró una audiencia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) –con sede en Costa Rica– en donde se pretendió forzar al estado panameño para que legalice la situación de las uniones homosexuales en el país.

Los obispos rechazan esta presión, y la idea de considerar “matrimonio” a esa legalización.

Derechos

El presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, monseñor Rafael Valdivieso Miranda, obispo de Chitré y presidente del Consejo de Familia y Vida de la CEP, alzó su voz el pasado fin de semana en el que reconoce la necesidad de proteger los derechos de los homosexuales, sin que a eso se le tenga que llamar “matrimonio”.

“Estas parejas deben tener una normativa legal en asuntos de herencia, impuestos, y propiedades”, señala monseñor Valdivieso.

Emefecistas solicitan a las autoridades que no se menoscabe a las familias, células vitales de la sociedad, y que se mantengan la Protección y Políticas Sociales a favor de la Familia

“Sin embargo, eso no implica que se ha de considerar o llamarle “exactamente matrimonio”, según el concepto tradicional”, indicó el obispo de Chitré.

Monseñor Valdivieso Miranda añade que “La Iglesia se apoya en la Revelación Bíblica, que sostiene que Dios creó hombre y mujer; también se respalda en la realidad antropológica de la sexualidad y en el concepto de matrimonio”.

“La Iglesia defiende el matrimonio entre hombre y mujer. Por eso pide que no se equipare de ninguna forma con la unión igualitaria, para que no se socave la familia. Hemos estado diciendo esto una y otra vez”, subraya el presidente de la CEP.

Movimiento Familiar Cristiano

De manera rotunda, las familias que integran el Movimiento Familiar Cristiano se adhirieron a este pensamiento de los obispos.

Esta manifestación de respaldo vino aunada a la acción: a mediados de semana se unieron a la marcha profamilia que llegó hasta los predios de la Corte para rechazar la idea de la CIDH.

Además de la doctrina y la tradición, los emefecistas apoyan sus argumentos en la Ley.

En un comunicado señalaron dos puntos legales básicos: Primero, la Constitución, que en su artículo 56 señala que “el Estado protege el matrimonio, la maternidad y la familia. La Ley determinará lo relativo al estado civil. El Estado protegerá la salud física, mental y moral de los menores y garantizará el derecho de éstos a la alimentación, la salud, la educación y la seguridad y previsión sociales”.

Otro aspecto legal se encuentra en el Código de la Familia, que en su artículo 26 ordena lo siguiente: “El Matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre un hombre y una mujer, con capacidad legal, que se unen para hacer y compartir una vida en común”.

Comunicado MFC

Respaldan a los obispos, que no se oponen a que parejas homosexuales gocen de normativa legal que los proteja.

No aceptan que a esto se le llame “matrimonio”.

No se puede proteger a algunas personas, transgrediendo el derecho de otros.

La familia es fundamental en la formación psicológica e integral de las personas.

Fundamentos

Tanto obispos como agentes de pastoral, que trabajan con familias, indican que “una minoría quiere imponerle a una mayoría su estilo de vida”.

Y añaden que esta imposición la hacen “encasillando a las personas que no piensan igual llamándolos homofóbicos, discriminadores, arcaicos, anticuados y demás”.

Zunilda Racero de Ábrego y Denia Navarro de Gutiérrez, ambas dirigentes del Movimiento Familiar Cristiano participaron junto con sus hijos de la marcha profamilia, y expresaron que: “Hay que tener claro que disentir no es sinónimo de exclusión”. 

El señalamiento anterior responde a la actitud de algunos generadores de opinión y comunicadores que critican la oposición de la Iglesia y pretenden silenciarla.

“Sabemos que no somos la única voz ni pretendemos serlo, pero no dejaremos de expresar nuestra opinión y pensamiento ante estos acontecimientos que afectan a la humanidad”, indicó por su parte monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá.

Monseñor Ulloa recuerda que La Iglesia es una “institución que abraza a todos”, y “los atendemos en sus necesidades, espirituales y materiales”, especialmente a quienes están en situación de riesgo o vulnerabilidad.

El arzobispo da cuenta que, entre los beneficiados, con la acción pastoral de la iglesia, están: las personas habitantes en calle, algunos de ellos homosexuales y travestis.

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