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Red CLAMOR pide fin a la represión de migrantes

Red CLAMOR pide al gobierno mexicano soluciones ante la violencia que se vive en la frontera mexicana y acciones concretas, para atender a las personas en contexto de movilidad.

Vatican News

CLAMOR-Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas envía una carta dirigida al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador; al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón; y a Alejandro Encinas Rodríguez, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Asuntos Religiosos, en la que pide “soluciones alternativas” ante las conductas represivas, violentas y de contención de la migración en la frontera sur de México, particularmente en Tapachula.

Además, solicita que se priorice el diálogo y se den respuestas acordes.

Red CLAMOR también rechaza que “se impida el libre tránsito por el territorio Nacional, a quienes ya tienen una resolución favorable de su estancia legal en México”, pues esta situación afecta “tanto a la población local como a las personas migrantes, a quienes se les deja en un callejón sin salida”.

En dicha carta, se exhorta “a que lleven a cabo acciones concretas para atender a las personas en contexto de movilidad, respetando el debido proceso y de esta manera, se eviten y prevengan violaciones a los derechos humanos”, así como se exige “el respeto a la Constitución mexicana, que consagra el libre tránsito, para que, a quienes ya tienen una legal estancia en México se les permita transitar por el país en busca de opciones de residencia y empleo que les permita vivir con dignidad y acceder a los servicios básicos”.

DIFÍCIL. La situación en la frontera se torna cada vea más violenta, en perjuicio de niños y personas de todas las edad. (FOTO Jesuitas.lat)

La Red eclesial, además, exhorta al gobierno mexicano a recordar la condición de migrantes de muchos ciudadanos del país, dando así “muestras claras de hospitalidad y acogida”, y estableciendo “nuevas alternativas de regularización acordes que le permitan a la población migrante acceder a los derechos humanos que les asiste por su misma dignidad como personas”.

Al mismo tiempo, pide el fin de la “represión, del uso de la violencia y el excesivo abuso de autoridad”, recordando la condición de seres humanos de los migrantes. Por último, pide que el gobierno de México “se preocupe por atender las causas profundas que hacen que miles de mexicanos sigan hoy viviendo el drama del desplazamiento y deban enfrentarse a la migración para buscar en otro territorio la seguridad y las condiciones necesarias para vivir, que no encuentran en su país”.

Iglesia Samaritana

Se trata de una red que, desde la Consejo Episcopal Latinoamericana y del Caribe (CELAM), inspirada en una espiritualidad encarnada de comunión y participación, intenta escucha el clamor del pueblo obligado a desplazarse y busca integrar y articular carismas, recursos y experiencias de instancias e instituciones eclesiales comprometidas en el acompañamiento y servicio a migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de tráfico y trata de personas.

Detalles
  • Creación. En el año 2017, Obispos, Sacerdotes, Religiosos/as y Laicos/as, vinculados a distintas instancias e instituciones eclesiales, se reunieron para configurar la Red CLAMOR.
  • Identidad. Se trata de una red que, desde la Consejo Episcopal Latinoamericana y del Caribe (CELAM), intenta escuchar el clamor del pueblo obligado a desplazarse.
  • Objetivo. Articular el trabajo pastoral que desde la misión evangelizadora acoja y proteja a migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de tráfico y trata de personas.

La red CLAMOR quiere ser el rostro de una Iglesia Samaritana que, sale al encuentro de estos/as hermanos/as nuestros/as. “Donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre”, como dijo el Santo Padre Francisco a los participantes en el Foro Internacional Migración y Paz (21 de febrero de 2017)».

Queremos ser un “hospital de campaña” donde migrantes, desplazados, refugiados y víctimas de trata encuentren acogida y bienvenida, curación de sus heridas y protección, reconocimiento y promoción de su dignidad, e integración e inserción en las comunidades y países de donde se desplazan, por donde transitan y a donde llegan.

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