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Servidoras de la iglesia en Parita

Siempre se ha dicho en la iglesia que por una mujer entró el pecado (Eva) y que por otra entró la salvación (María) pero, en una sociedad moderna donde cada vez se pide más la participación de éstas en la iglesia. ¿Qué tanto valoramos en nuestras parroquias su participación?

La mujer se ha convertido en parte fundamental del catolicismo y cada vez se nota más su presencia. En la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán en Parita, son un pilar de la Fe en cada una de las pastorales donde colaboran. El testimonio de vida y la práctica del evangelio son aportes que se aprecian cada vez que ellas dedican parte de su vida al proyecto de Dios en la tierra.

En la enseñanza de la fe es notoria esta participación. La comunidad parroquial tiene un total de 25 catequistas y todas son mujeres al servicio de los niveles de comunión y confirmación. Son 14 pariteñas quienes colaboran en la Pastoral de la Salud, 23 en el Ministerio de la Palabra, 13 en el Consejo de Pastoral y 7 son servidoras de la Liturgia. Sin contar todas las integrantes de los variados coros que en su mayoría son mujeres.

Esther servidora 

Sin lugar a dudas es necesario mencionar a la sacristana, la señora Esther Ambrosia Solano, quien lleva muchos años al servicio de su parroquia. Es católica desde niña. Como buena pariteña, ingresa a la infancia misionera a la edad de 13 años y luego forma parte de los coros de la parroquia. Allí se desempeña como buena católica hasta que en el año 2002 ingresa a ser sacristana del templo parroquial de Parita y realizar sus múltiples oficios.

Tomando este nuevo reto aprende a confeccionar ornamentos eclesiásticos para diferentes sacerdotes de la diócesis y del país. Entre sus trabajos están casullas de diferentes colores, albas, estolas y hasta la confección de mitras episcopales que no solo se aprecian en la parroquia. 

El trabajo de las laicas, al servicio de Dios, cada vez se hace más notorio. No se puede hablar de una iglesia machista, cuando realmente son las mujeres quienes cumplen un papel fundamental y quizás no mucha gente lo reconoce. Es tiempo de apreciar la labor de aquellas que dedican parte de su vida a la enseñanza, cantar, organizar, rezar y evangelizar en las parroquias.

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