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Siete años creciendo juntos en la fe

En once parroquias de la Arquidiócesis de Panamá se llevan a cabo las “Ultreyas parroquiales”. Más de 50 cursillistas de cristiandad se reunieron el domingo 6 de octubre para celebrar y recordar que hace siete años comenzaron estos encuentros en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de calle 50.

Dorana de Onetto asegura que en algunas parroquias se realizan las Ultreyas

desde hace más de 20 años. “La que celebramos en nuestra parroquia aunque es más joven, se destaca por la alegría compartida y la felicidad de sus participantes en todas las Ultreyas crecemos juntos en la fe, según el espíritu y método del propio Movimiento de Cursillos” asegura la dirigente del MCC, fundadora de este encuentro.

En un clima de amistad, se intercambia sobre lo vivido, sea a base del trípode (piedad, estudio, acción), o a partir de un texto del Evangelio. Todos los asistentes escuchan unos testimonios referentes a la vida interior y experiencias apostólicas. “Estoy convencida que el rollista Jair de Rozas, transmitió lo que el recibió en ese encuentro que tuvo con Jesús, cada uno

tiene su propia historia y llega esa chispa

que nos impulsa a compartir otros testimonios,

provocados por el Espíritu Santo” así lo manifiesta Esther Pardo, cursillista

activa Esther junto a su madre de 92 años han asistido ininterrumpidamente a esta Ultreya de Guadalupe. se realiza el primer domingo de cada mes a las 10 de la mañana en el salón San Lucas de esta parroquia.

Cabe destacar que para ser un cursillista, debe vivir un cursillo de cristiandad. tres dias de retiro donde se proclama lo sustancial de la fe, de forma testimonial, cálida, alegre y jubilosa. Hombres y mujeres se preparan para demostrar grandes verdades, que van siendo tocadas por la fuerza del Espíritu.

El Cursillo puede ser una experiencia de fe, altamente gratificante. Quienes dan el paso suelen decir que han vivido los tres días mas importantes de sus vidas.

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