Sin desesperación ante la situación que viven todos

Sin desesperación ante la  situación que viven todos

Que la esperanza y el optimismo sean la nota característica de la vida del cristiano, eso es lo que nos pide la Palabra esta semana y siempre. 

Algo que ha venido pasando es que muchos se están desesperando y es lógico, ante todo lo que está ocurriendo. Esta situación va provocando que muchos caigan en desesperación y miedo.

El cristianismo desde sus primeros años demostro una fortaleza sobrenatural. Todos alrededor en esas sociedades materialistas se admiraban al ver a esos valientes enfrentar las más difíciles situaciones sin arrugarse. Incluso ante la más cruel adversidad iban cantando.

Y siglos después, en tiempos no muy lejanos, cristianos probados dan sus vidas, o soportan situaciones muy difíciles, y lo hacen con admirable ecuanimidad.

Muchos dirán que eran otros tiempos, que los retos hoy son demasiados estremecedores, y la realidad se muestra en extremo avasalladora.

La respuesta es otra, y está en el interior de las personas que han sido sometidas a los rigores de estos ambientes. Tienen dentro una reciedumbre que va más allá de lo humano. Simplemente tienen fe.

Que jamás se piense que la ausencia de problemas da la tranquilidad de esos cristianos que parecen de acero. Para nada. Lo que les infunde fuerza y, sobre todo, serenidad, es la convicción de que se tiene como Maestro y Redentor a alguien que ya venció la muerte, y que nada malo puede ser peor que eso.

¡Arriba esos corazones, que el optimismo y la confianza sean nuestra marca de fábrica como cristianos para animar a los demás!

 ¡Ánimo!