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Solo ganas la vida en tanto que la das

Si no salimos de la espiral de nuestro trabajo, nuestra formación, nuestras obligaciones, lo único que tenemos como horizonte, como meta, es nuestra propia imagen. Incluso ni la podremos apreciar, porque estaremos cegados por el individualismo y el egoísmo, y nuestro horizonte estar. cada vez más nuboso.

Si esto nos ocurre, seguramente que no encontremos una ocasión para darnos. Y, ¿qué es darnos? ¿Por qué voy a tener que dar mi tiempo? Si es mío. Y es mi tiempo, mi vida, mi futuro, mis planes… y los determinantes posesivos, valga la redundancia, poseen nuestra mente y nuestro corazón. Está muy bien y es necesario tener un plan de vida, esforzarnos y dar lo mejor de nosotros. Todo esto llena nuestra mente, nuestros deseos, pero dejan vacíos el alma y el corazón, que solo se llenan con AMOR. Estamos llamados a compartir, a llenarnos de la vida, de la belleza, de las virtudes de los demás. Porque solo ayudando a crecer a los demás es como desaparecerán de nuestro corazón la soberbia, el egoísmo y las envidias.

El acto de darse no tiene por qué ser un acto heroico, de hecho, los detalles más pequeños son los que van calando poco a poco en las personas. Como la grieta que se produce en una piedra gota a gota.

Estas peque.as dosis pueden ser: mirar a los que nos rodean y darnos cuenta si necesitan algo, hay muchas personas que están deseando que alguien les escuche, les pregunte.

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