DavidDiócesis

Soloy: un trabajo dirigido a los indígenas

En la comunidad de Soloy, en la comarca Ngäbe Bugle, en la diócesis de David, encontramos al padre José Fitzgerald, religioso vicentino, que trabaja pastoralmente desde el año 2007. 

Fitzgerald llegó para misionar con el padre Shutter, quien murió en el año 2011. En el 2012 se instaló la primera parroquia ubicada en la comarca Ngäbe Bugle, cuyo santo patrono es San Vicente de Paúl. 

La tarea pastoral está llevada por los laicos Ngäbe, catequistas, delegados, especialmente líderes, también están aquí las hermanas de la Misericordia. 

Hay otras comunidades que son visitadas, donde residen familias católicas, pero todavía no existen capillas, ni una pastoral organizada. 

Como en cualquier parroquia del país, en Soloy hay pastoral juvenil, grupo de catequesis, pero, manteniendo la identidad de la cultura ngöbe: lengua- je, cantos, involucrando mitos, costumbres, danzas, ritos, y tratando de vivir esta identidad como una parroquia ngäbe. 

Describe el sacerdote que, desde hace varios años trabajan con los jóvenes, los acompañan en su formación de fe y sacramental. También para el fortalecimiento de su identidad cristina indígena. Mucho de la programación de los jóvenes está vinculada a los ancianos, para que reciban orientación necesaria de las tradiciones y valores del pueblo Ngäbe en sus procesos formativos. Con estos enfoques, hay jóvenes muy activos en todos los proyectos de la parroquia. 

Durante la Semana Santa, los jóvenes hacen un trabajo fuerte en todas las comunidades. En la comarca, la iglesia apoya proyectos de educación, salud, agricultura. Se ha mantenido el enfoque de la producción de alimentos con proyectos de: agro y orgánicos para mejorar la condición de las familias. 

Recuerda el padre Fitzerald que el Centro de Salud de Soloy se levantó con la ayuda del padre Shuter en 1992, administrado por 5 años por el proyecto Médicos Sin fronteras. 

En 1997, el Ministerio de Salud (MINSA) se hizo cargo del centro, antes de eso no había presencia en la comunidad, tenían que bajar a San Lorenzo o David para recibir atención médica. 

Explica el sacerdote que desde 1990 se atiende embarazadas, además se está atendiendo pacientes que tienen tuberculosis. 

Todos los días, la gente que baja de la montaña a recibir atención médica, muchas veces vienen sin comer y deben quedarse, y llegan a la parroquia a recibir apoyo.
En esta región del país, hay  muchas tareas vitales que hay que seguir fortaleciendo en el camino pastoral. 

Artículo anterior

Tengo amigos LGBT...¿Quién soy yo para juzgar?

Siguiente artículo

¿Queremos seguirle?