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Soy una persona importante

Es casi seguro que desde hace muchos años hemos oído que Dios nos creó a su imagen y semejanza. Pero, ¿qué significa esto para nosotros?

Si nos paramos frente a un espejo, ese espejo refleja nuestra imagen, ¿ver-dad? Bueno, pues algo así sucede con Dios y nosotros. No que Dios tenga una cara y un cuerpo como el nuestro, sino que nuestras características y capacidades, son reflejo de las de Dios.

Primeramente, Dios es amor, y sólo el hombre, de todas las criaturas del universo, es capaz de amar, de relacionarse por amor y no por instinto. Dios es totalmente libre, y nosotros hemos sido creados libres. Libres para pensar, sentir, decidir y actuar. Nuestro Dios es Creador, y nosotros tenemos una gran capacidad de construir, de mejorar, de crear, no de la nada, como lo hizo Dios, pero sí de una materia prima, construir y desarrollar todo ese potencial que Él puso en nosotros. Continuar con la creación de un mundo más humano y fraterno. Nuestro Dios es alegre, es feliz. ¿Podríamos imaginar a un Ser enojado o tremendamente serio, creando tantas flores bellas,

los pajaritos, las mariposas, las puestas de sol, la sonrisa de un niño? Cuando nosotros estamos alegres y felices, reflejamos la alegría de Dios. Y así podríamos continuar enumerando…

Y todas estas capacidades que son reflejo de las de Dios, nos han sido dadas para vivir en comunidad con otras personas. No somos seres aislados. Y entre más vivamos en el amor, más claro y transparente será el reflejo de Dios en nosotros. Él está dentro de cada uno. Permitámosle que se manifieste a través de cada uno de nuestros actos.

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