El duelo es una respuesta emocional, física y psicológica natural y universal ante la pérdida de algo o alguien significativo.
Por Lizbeth G. Villarreal
El duelo se genera tras una pérdida, ausencia, muerte o abandono. Es un proceso psicológico único para cada individuo, con señales emocionales y físicas variadas, tales como ansiedad, miedo, culpa, confusión, negación, depresión, tristeza y shock emocional.
Forma parte de la naturaleza humana al crear o establecer vínculos en relaciones familiares y sociales. El duelo es un proceso de adaptación tras una pérdida, ya sea de un familiar, amigo, compañero de trabajo, un animal, objeto, evento significativo o, incluso, el empleo.
Al respecto, la Mgtr. Iliana Avecilla, coordinadora nacional de Psicología Ocupacional de la Dirección Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional (DNSySO) de la Caja de Seguro Social (CSS), explicó que la persona atraviesa diversas etapas en el proceso de duelo:
Negación: El individuo niega la pérdida, tanto a sí mismo como al entorno.
Enfado, indiferencia o ira: Surge un estado de descontento, en el que se buscan razones, causales y culpables.
Negociación: Se reflexiona sobre los pros y contras de la pérdida, negociando internamente o con el entorno.
Dolor emocional (o depresión): Se experimenta tristeza profunda y posibles episodios depresivos, que suelen mitigarse con el tiempo.
Aceptación: Se asume que la pérdida es inevitable y se produce un cambio de perspectiva sobre la situación.
La psicóloga ocupacional recomendó que, en los casos en los que el duelo sea difícil de superar o se convierta en lo que los psicoterapeutas denominan «duelo patológico», es fundamental buscar el apoyo de un profesional de la salud emocional, como un psicólogo o psiquiatra, para recibir las indicaciones necesarias y evitar complicaciones.
Papa invita a mirar hacia la comunión eterna
Aunque reconoce el inmenso dolor de la pérdida, el Papa León XIV enfatiza que la fe cristiana convierte ese luto en una “espera confiada” en la resurrección.
Sobre ese tema decidió responder una carta a un padre de familia italiano de nombre Francesco, quien le pidió al Vicario de Cristo su bendición y, a su vez, compartió con él mediante misiva una pena que lo acompaña a pesar del tiempo: la pérdida de su hijo Doménico María, un adolescente amante del fútbol y los estudios, y que falleció a causa de una enfermedad inesperada.

“Han pasado cerca de dieciocho años —subrayó—, pero parece ayer. Era un muchacho lleno de esperanza, en la escuela y en el fútbol. Confiamos en que Dios lo haya acogido en su infinita bondad, como un ángel en el cielo”.
El Papa respondió, con la compasión que lo caracteriza, al sufrimiento de este padre y lo invitó a mirar más allá del dolor, hacia la comunión eterna que solo el amor de Dios puede sostener.
“Es nuestra esperanza que Doménico María esté en el cielo con Jesús y la Virgen, e interceda por su familia. Recen por él. Recen con él”, escribió León XIV.
Reconoció que la oración no solo une al creyente con Dios, sino también con quienes ya han partido al encuentro del Señor. “La oración auténtica —añadió—, como el deporte auténtico, realizada juntos, crea lazos y une para siempre”.
“Tu carta testimonia una fe viva, una confianza en la resurrección. Tu familia unida a Doménico es un ejemplo para todos los padres que han perdido un hijo y buscan fuerza para levantarse”, le dijo.
“El dolor de perder un hijo nunca desaparece, pero cuando se vive en Cristo, se transforma en espera confiada del reencuentro eterno”, concluyó el Sumo Pontífice.
Detalles
- El duelo ante la pérdida de la salud es un proceso tras un diagnóstico crónico, discapacidad o enfermedad grave.
- Se lamenta la pérdida de autonomía, capacidades físicas, roles sociales y la identidad previa.
- Este tipo de duelo no solo lo vive quien padece la enfermedad, sino que también se ven involucrados familiares que acompañan al paciente y requieren lidiar con los cambios que esta nueva condición supone.
- Los familiares y amigos ayudan principalmente a través de la escucha activa, la validación de sus emociones, el apoyo práctico en la vida diaria y el acompañamiento en las nuevas rutinas.
- Sea claro al ofrecer ayuda: En lugar de decir: “¿necesitas algo?”, es mejor preguntar, por ejemplo, “¿te traigo el desayuno mañana?
- Es importante que se validen todas las emociones (ira, tristeza, negación) sin presionarlos para que “estén bien” o sean positivos. Deje a un lado las frases: ¡pon de tu parte!, la vida sigue o pudo ser peor.
- El acompañamiento de un profesional de la salud mental siempre es útil para poder abordar las emociones que suelen surgir para transitar este proceso con tranquilidad.
- Busque ayuda profesional si el duelo de su familiar, cónyuge o amigo se complica por depresión, abuso de sustancias, aislamiento total o ideas de suicidio.
