DiócesisPenonomé

Un nuevo caminar unificado con espíritu kerigmático

La tercera asamblea diocesana dejó importantes desafíos para la feligresía penonomeña. Unificar la diócesis con un espíritu kerigmático, que suscite una conversión y con ello lograr discípulos misioneros al servicio del Reino de Dios.

En esta jornada, que se llevó a cabo del 10 al 14 de febrero pasado, Monseñor Edgardo Cedeño Muñoz destacó “el sentido no es que la asamblea sea programática, sino ir más allá, reflexionando sobre el qué queremos, para dónde vamos y cómo lo vamos a lograr”.

Describe el padre Rolando Reina, párroco de la Catedral San Juan Bautista de Penonomé, a cargo de la coordinación de este evento, que la programación a seguir durante estos días es que se necesita una iglesia fraterna, comunitaria y participativa, bajo el impulso del Espíritu Santo.

Entre tanto, Fernando Márquez, director de la Comisión de Justicia y Paz, explicó acerca de las debilidades, amenazas y oportunidades para analizar y plantear el rumbo de la diócesis.

La expositora Ana Cristina Hernández, desde Costa Rica, presentó brevemente las tentaciones actuales en nuestras parroquias o según las pastorales en las que servimos. Demostró que el yodo son todas aquellas situaciones negativas, división de grupos, soberbia y rivalidades. El cloro, explicó, que son las situaciones positivas, oración, respeto y confianza.

Esta jornada comprendió la celebración de la Eucaristía, desarrollo de los temas, ecos del día anterior y trabajo por comisiones. Los ejes temáticos que se desarrollaron fueron: espiritual, doctrinal, humano, pastoral, social y ecológico.

Los grupos participantes de diversas comunidades parroquiales compartieron sobre familia y juventud para evaluar el trabajo a seguir.

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