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Un presbítero y dos diáconos los primeros ordenados de la Arquidiócesis en pandemia

En la Arquidiócesis, Luis ángel Laguna fue ordenado presbítero, mientras Miguel ángel Sánchez y Erick Quirós recibieron el sacramento del Orden, en grado de diaconado.

Redacción / Fotos Omar Montenegro

Los tres, Miguel Ángel Sánchez, Erick Quirós y Luis Ángel Laguna recibieron el sacramento del Orden Sacerdotal, pero en grados distintos: los dos primeros en el grado de diácono, y el último como presbítero.

A los tres el arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta les dijo lo mismo, que fueron elegidos «entre los hombres y puesto a favor de los hombres», y no para ser servidos.  

Después de un año de pandemia, son las primeras ordenaciones en la Arquidiócesis de Panamá, y fueron motivo de alegría para Capira en Panamá Oeste, de donde es Miguel; Cerro Batea en San Miguelito, barrio del que viene Erick, y La Locería, que vio crecer a Luis Ángel.

DETALLES
  • LAGUNA. El padre José Quesada, párroco de San Pablo en La Locería, fue quien ayudó al nuevo presbítero para colocarse los ornamentos característicos.
  • MIGUEL ÁNGEL. Proviene de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en La Chorrera, un territorio fértil de donde han surgido siete sacerdotes.
  • ERICK. Fue el sacerdote Jhalmar Broce quien le impuso la dalmática al joven diácono, quienes apasionado de las comunicaciones sociales.

El presbítero

Aunque las tres ordenaciones han llenado de alegría a las respectivas comunidades, la que tal vez tiene más ilusionada a la Arquidiócesis entera es la llegada al cuerpo presbiteral de Luis Ángel Laguna.

EL PAÑO. El nuevo presbítero entrega a su madre el paño de lino con el Santo Crisma con que limpió de sus manos consagradas. Ella le da su bendición.

Y eso precisamente le aclaró Monseñor Ulloa al joven sacerdote: “no se puede ser presbítero aislado, separado de los demás, ahora eres parte de un cuerpo que es el cuerpo presbiteral, que si bien tiene derechos, también ha de cumplir con las respectivas obligaciones en la que sobresale la fidelidad a su obispo”.

“Se humilde, paciente y perseverante. No te creas más que nadie. No dudes nunca del valor de la Palabra que anuncias. No te avergüences de Jesús ni de su Iglesia”, le dijo el Arzobispo.

Monseñor Ulloa añadió: “No pongas nunca la sabiduría de Dios al servicio de la pobre sabiduría de los hombres”.

POSTRADO. El candidato al presibterio primero debe postrarse ante el altar para pedir auxilio al Altísimo. Junto con él, también el Arzobispo eleva sus plegarias para que todos los santos ayuden al joven en su misión.

El Arzobispo añadió a sus consejos una advertencia brutal: “No sometas el poder del Evangelio a tus conveniencias, ni a los deseos de los poderosos de este mundo”.

A la ordenación de Laguna acudieron su papá (Luis Ángel) y su madre (María del Rosario). Los dos coincidieron en algo: “José Luis desde que tenía tres años nos decía que quería sacerdote, y jamás se desvió de ese camino”.

ERICK QUIRÓS . Joven proveniente de Cerro Batea.

Los diáconos

Erick Quirós fue ordenado diácono en el templo parroquial de Cerro Batea, el cual está bajo el patronazgo de San Martín de Porres.

A Erick monseñor Ulloa le dijo: “tienes que ser testigo ejemplar, para trasmitir por la generosidad y la coherencia de tu vida, la llamada del Señor a la santidad y a la justicia, para que se difunda en nuestra sociedad la práctica de los principios evangélicos y se acreciente el deseo y la búsqueda de Dios”.

«Hoy constatamos que Erick no es un extraterrestre, ni un ángel, tiene una historia personal, sentimientos y proyectos, y el Señor le ha dicho ven y sígueme», subrayó el arzobispo. 

MIGUEL SÁNCHEZ. Oriundo de La Chorrera hoy es motivo de alegría.

Por su parte, Miguel Ángel recibió la imposición de manos en el templo San Isidro Labrador, en Capira.

Monseñor Ulloa agradeció a Miguel, por su “corazón generoso y agradecido”, además de por tu fe y confianza que le han ayudado a superar “miedos y temores”.

Aunque el diaconado de Erick y de Miguel es temporal, es decir, un estadio previo al presbiterado, monseñor Ulloa le exhortó a vivirlo a plenitud.

Los invitó a no considerar esta ordenación como una etapa, “un pasaje para alcanzar otro escalón”, sino como una gracia que debe durarles toda la vida.

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