Curso BíblicoEspiritualidad

Una ventana entre la vida y la Biblia – los esclavos

Los hebreos debían realizar trabajos forzados en las construcciones faraónicas y en la agricultura.

Un grupo de los antepasados del pueblo de Israel fue esclavo de los egipcios entre los años 1600 y 1250 a.C., que los utilizaron como esclavos para las construcciones de sus grandes obras.

Egipto era un pueblo poderoso establecido en las fértiles orillas del río Nilo.  Los faraones mandaron hacer muchas grandes obras, entre ellas destacan las pirámides.  Es una época en la que no se conoce de grandes personajes entre los israelitas; más bien sorprende su actitud pasiva para acomodarse a la vida de esclavitud.

La experiencia de Dios que tenían los esclavos hebreos fue ambigua.

Tampoco tenìan clara su relación con Dios.  Unos creían que el Faraón era hijo de dios:  ¡era el dios de los poderosos!.  Otros sentían que Dios se había olvidado de ellos; otros en cambio, como las parteras Sifrá y Púa, experimentaron al Dios de la vida.

La organización social en este período se parece a una pirámide:  en la base se encuentran los más oprimidos, los esclavos que se dedicaban a los trabajos de agricultura y construcción. Estos eran los hebreos, los antepasados del pueblo de Israel.  Después estaban los cobradores de tributos del Faraón; luego el ejército encargado de hacer las guerras, y los sacerdotes o consejeros y sobre todos, estaba  el mismo Faraón.

La esclavitud, al principio, no era por toda la vida, sino por meses y en turnos, así la explotación era más disimulada.  Claro esto duró solo un tiempo. Después con el cambio de Faraón la crueldad en los trabajo aumentó.  Y llegó a incrementarse más ante la presencia del libertador y sus exigencias.

La vaga experiencia de fe que tenían se manifestaría en diferentes oportunidades durante su camino a la libertad, cuando llegaron incluso a desear volver a  la esclavitud.

La tiranía egipcia

El reinado de Salomón se parecía al de los faraones egipcios.

Los textos que nos hablan de esta época los encontramos en los capítulos finales del libro del Génesis y primeros capítulos del libro del Éxodo; y fueron escritos en la época del rey Salomón, que justamente estaba haciendo un gobierno parecido al que habían vivido en Egipto.

En ellos se cuenta la tiranía de los egipcios, cuando un nuevo Faraón, que no conoció a José, siente temor porque el pueblo de Israel era más numeroso que su propio pueblo y comenzaron a oprimirlos imponiéndoles trabajo duros.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

“CHRISTUS VIVIT”

 (221-223)

LA PASTORAL DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

EDUCACIÓN. La escuela católica sigue siendo esencial como espacio de evangelización de los jóvenes.

Para el Papa Francisco no podemos separar la educación espiritual de la formación cultural.  La escuela es, sin duda, una plataforma para acercarse a los niños y jóvenes.

La Iglesia siempre quiso desarrollar para los jóvenes espacios para la mejor cultura, un saber humano y que humaniza; y no debe renunciar a hacerlo, porque los jóvenes tienen derecho a ella.

La escuela católica sigue siendo esencial como espacio de evangelización de los jóvenes.  En este campo, el Espíritu ha suscitado innumerables carismas y testimonios de santidad.  Sin embargo, la escuela necesita una urgente autocrítica, si vemos los resultados que deja la pastoral en ellas es, a menudo, incapaz de provocar experiencias de fe perdurables.

Sobre estos colegios nos dice: “Hay algunos colegios católicos que parecen estar organizados sólo para la preservación. La fobia al cambio hace que no puedan tolerar la incertidumbre y se replieguen ante los peligros, reales o imaginarios, que todo cambio trae consigo. La escuela convertida en un “búnker” que protege de los errores “de afuera”, es la expresión caricaturizada de esta tendencia”.

Artículo anterior

La catequesis al servicio de la maduración personal de la fe

Siguiente artículo

El Papa Francisco y la protección legal a homosexuales