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“¿Y si Dios quiere que yo sea sacerdote?”

Erick Salazar es un joven de 20 años. Vive en la comunidad de La Cresta y participa en la capilla San Juan Pablo II que pertenece a la parroquia San Vicente de Paúl. Mediante una investigación escolar tuvo una experiencia que lo llevó por 6 meses a indagar e investigar más sobre su propia vocación. 

Salazar ha experimentado situaciones díficiles como todo joven a su edad, entre ellas la muerte de uno de sus hermanos y el abuelo que cuidó por años. Estas experiencias de misericordia cambia- ron su vida, pero lo fortalecieron para elegir servir a Dios. 

El llamado 

Explica Erick fue un momento inesperado para él, “estaba en mi último año de secundaria, con ansias por seguir estudiando, me fascinaba dar charlas y exposiciones, era tanto mi afán y fascinación por el estudio que al terminar mi bachillerato, iba a la biblioteca del Centro Regional Universitario para leer e investigar”. 

Sentía mucha admiración por la mayoría de sus docentes, pero el que más le impactó fue el profe- sor Omar Ureña, quien lo motiva a estudiar filosofía, “en una de mis investigaciones empecé a estudiar a Dios y a las religiones. Ahí tuve una crisis nerviosa, que ahora entiendo como un llamado para que cambiara mi vida, ya que era muy desordenada, inconsciente y aleja- dada, fue una experiencia que me movió seis meses a indagar sobre esa llamada y lo que él deseaba en mi vida”, comenta. 

Salazar destaca que pasada la experiencia del llamado, sentía como si estuviera en un desierto. Todas las mañanas en su casa, sólo hacia introspección, hasta el día en que lo visitaron unas her- manas misioneras quienes reavivaron ese llamado que había recibido tiempo atrás. Con ellas habló de lo que era para él Dios y lo que sabía acerca de él y sus siervos. Irónicamente era Erick quien les hablaba a ellas de Dios, con esta visita renovó su fe. 

Decidió reintegrarse al grupo juvenil de su capilla hasta que se hizo esta pregunta: ¿Y si Dios quiere que yo sea sacerdote? lo conversó con una amiga que le invitó hablar con el párroco, padre Elkin Núñez, quien le comentó sobre el discernimiento vocacional y le propuso ir a uno de estos encuentros. Más tarde, Salazar inspirado con esta experiencia quedó motivado para ser sacerdote, entendiendo que no era su voluntad, sino la de Dios. 

El padre Elkin Núñez, párroco de Erick Salazar, describe que muchos jóvenes y adultos que se bautizan católicos no llegan a practicar su fe e incluso se van a otras denominaciones religiosas, en el caso de la familia de Erick, su madre se ha involucrado mu- cho más en la iglesia. 

Estas inquietudes que motivan al discernimiento vocacional nacen de ese ir y venir de los jóvenes sobre todo cuando experimentan momentos que marcan sus vidas, así fue como ocurrió en Erick Sa- lazar, que participó mucho en las formaciones de la iglesia, siempre interesado en catequesis, liturgia y música.

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