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Asamblea Eclesial: verdadera experiencia de sinodalidad

En un hecho inédito de la Iglesia Católica, el Papa Francisco convocó a fines de enero de 2021 a la primera Asamblea Eclesial Latinoamericana que inició el domingo 21 de noviembre y finaliza este domingo 28 de noviembre, con desafíos claros y un mensaje final.

Redacción

“La Asamblea Eclesial no es una conferencia del episcopado latinoamericano como fue Aparecida (por la Virgen patrona de Brasil en el año 2007), que aún tiene mucho para dar. Esto es la reunión del pueblo de Dios”, aclaró Francisco en una convocatoria desbordante, que expande los límites del clero y pasa de reuniones exclusivas de obispos a incluir a todos.

Esa integralidad, ese llamado «pueblo fiel de Dios” -con más de 1.300 millones de bautizados y un 60% de ellos nacidos en América- busca desarmar el clericalismo, democratizar la fe y transformarse en una iglesia sinodal, para caminar juntos en modo samaritano, en solidaridad con el caído en el camino y el pobre de las periferias.

Laicos, laicas, consagradas, consagrados, sacerdotes y  obispos, que buscan la voluntad de Dios. No tiene que ser una élite. Tiene que ser junto al pueblo de Dios. Todos somos parte del pueblo. Ese que es infalible como dice el Concilio Vaticano II. Porque fuera del pueblo surgen las élites ilustradas de una ideología o de otra. Eso no es iglesia. Nosotros nos damos con todos. Sin exclusión”, fue el primer consejo del primer Pontífice latinoamericano para la Asamblea Eclesial, a lo que agregó una segunda recomendación: “La oración. Que el Señor se haga sentir. Adelante con coraje”.

Desafíos pastorales surgida en Asamblea
  • Reconocer y valorar el protagonismo de los jóvenes en la comunidad eclesial y en la sociedad como agentes de transformación.
  • Acompañar a las víctimas de las injusticias sociales y eclesiales con procesos de reconocimiento y reparación.
  • Impulsar la participación activa de las mujeres en los ministerios, las instancias de gobierno, de discernimiento y decisión eclesial.
  • Promover y defender la dignidad de la vida y de la persona humana desde su concepción hasta la muerte natural.
  • Propiciar el encuentro personal con Jesucristo encarnado en la realidad del continente.
  • Incrementar la formación en la sinodalidad para erradicar el clericalismo.
  • Promover la participación de los laicos en espacios de transformación cultural, político, social y eclesial.
  • Reformar los itinerarios formativos de los seminarios, incluyendo temáticas como ecología integral, pueblos originarios, inculturación e interculturalidad y pensamiento social de la Iglesia.
  • Renovar, a la luz de la Palabra de Dios y el Vaticano II, nuestro concepto y experiencia de Iglesia Pueblo de Dios, en comunión con la riqueza de su ministerialidad, que evite el clericalismo y favorezca la conversión pastoral.

Inauguración de la Asamblea

Tras señalar que debido a la pandemia se experimenta “una hora profundamente compleja y difícil”, en la cual “los más vulnerables, los preferidos de Cristo, siguen siendo los más afectados”, Miguel Cabrejos Vidarte, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) llamó a ser “valientes” y “fomentar una economía solidaria y una educación integral”.

En la misa inaugural de la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el religioso franciscano destacó la necesidad de apoyar “a los que han sido descartados y excluidos” y conminó a poner énfasis en el cuidado de la casa común (el planeta) y de las culturas” y practicar la “fraternidad universal”.

CELEBRACIÓN. Misa de apertura de la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe CELAM.

El pastor en la Biblia

La primera reflexión fue conducida por el Padre Fidel Oñoro, que tuvo un carácter bíblico, abordando “La centralidad de Jesucristo y su Palabra en nuestra acción pastoral”. En sus palabras afirmó que la Asamblea es fruto de la voluntad divina, remarcando que “el pastor en la Biblia en primer lugar es Dios”. El biblista colombiano señaló que la Escritura “nos abre ventanas de observación y de compresión más profunda”, que “nos saca del analfabetismo espiritual”. Por eso, recalcó que “sólo escuchando la Palabra podemos percibir qué es lo que Dios nos dice y nos pide, podemos llegar a descubrir nuestra misión y a qué somos llamados”.

Los trabajos en grupos

Un elemento decisivo en el desarrollo de la Asamblea han sido los pequeños grupos de discernimiento comunitario, donde se encuentran virtualmente todos los miembros de la Asamblea, tanto los que están en Casa Lago, la sede de la Conferencia Episcopal Mexicana, como quienes se conectan desde todos los rincones del continente.

Los asambleístas están experimentando una gran alegría y entusiasmo en este proceso sinodal, manifestado en los testimonios compartidos por algunos de ellos, algo que se ha repetido cada uno de los días. Las diferentes voces, unas presenciales, otras virtualmente han animado a todos con un entusiasmo que nace de caminar juntos, en comunión.

El camino de la Asamblea Eclesial

El Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga puso de manifiesto las raíces de este momento, llamando a los asambleístas a que procuren escuchar los clamores de los hermanos más pobres y olvidados, a que hagan una pedagogía sobre la sinodalidad, desconocida y temida por quienes prefieren hacerse a un lado.

En este primer panel también participó la Hermana Birgit Weiler, quien destacó que, “en todo el proceso se notó la gran importancia que tiene la actitud y práctica de la escucha como elemento central en un discernimiento comunitario y la vivencia de la sinodalidad”.

La religiosa hizo hincapié en la necesidad de “reconocer a las mujeres como protagonistas en nuestras sociedades y sobre todo en nuestra Iglesia”, algo presente en el proceso de escucha. También la necesidad de superar el clericalismo, la auto referencialidad, que nos lleve a vivir este kairós.

OBSERVACIÓN. La Asamblea Eclesial no es una conferencia del episcopado latinoamericano como fue Aparecida.

Un laboratorio de sinodalidad

“La Asamblea está siendo un espacio de sinodalidad, yo diría, un laboratorio de sinodalidad en el que nos damos la oportunidad de escucharnos y acogernos en nuestras diferencias con la conciencia y la certeza de que la pluralidad es para la Iglesia el don”, lo dijo la Hermana Gloria Liliana Franco, ODN, Presidenta de la CLAR, en declaraciones para Vatican News.

La Religiosa colombiana dijo que, esta Asamblea tiene que hacer eco de los rostros y de las voces de los hermanos y hermanas con los que hacemos camino en este continente.

Extracto del mensaje final

Con gran alegría hemos vivido esta Asamblea como una verdadera experiencia de sinodalidad, en la escucha mutua y en el discernimiento comunitario de lo que el Espíritu quiere decir a su Iglesia.

Constatamos y denunciamos el dolor de los más pobres y vulnerables que sufren el flagelo de la miseria y las injusticias. Nos duele el grito de la destrucción de la casa común y la “cultura del descarte” que afecta sobre todo a las mujeres, los migrantes y refugiados, los ancianos, los pueblos originarios y afrodescendientes.

Nos duele el impacto y las consecuencias de la pandemia que incrementa más las desigualdades sociales, comprometiendo incluso la seguridad alimentaria de gran parte de nuestra población. Duele el clamor de los que sufren a causa del clericalismo y el autoritarismo en las relaciones, que lleva a la exclusión de los laicos, de manera especial a las mujeres en las instancias de discernimiento y toma de decisiones sobre la misión de la Iglesia, constituyendo un gran obstáculo para la sinodalidad. Nos preocupa también la falta de profetismo y la solidaridad efectiva con los más pobres y vulnerables.

Por otro lado, nos llena de esperanza la presencia de los signos del Reino de Dios, que llevan por caminos nuevos a la escucha y al discernimiento. El camino sinodal es un significativo espacio de encuentro y apertura para la transformación de estructuras eclesiales y sociales que permitan renovar el impulso misionero y la cercanía con los más pobres y excluidos. Vemos con esperanza la Vida Religiosa; mujeres y hombres que viviendo contracorriente dan testimonio de la buena nueva del Evangelio, así como la vivencia de la piedad popular en nuestros pueblos.

Esta Asamblea es un kairós, un tiempo propicio para la escucha y el discernimiento que nos conecta de forma renovada con las orientaciones pastorales de Aparecida y el magisterio del Papa Francisco, y nos impulsa a abrir nuevos caminos misioneros hacia las periferias geográficas y existenciales y lugares propios de una Iglesia en salida.

Con gran gratitud y alegría reafirmamos en esta Asamblea Eclesial que el camino para vivir la conversión pastoral discernida en Aparecida, es el de la sinodalidad.

El itinerario pastoral que tenemos frente a nosotros nos guiará en el proceso de conversión misionera y sinodal.

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