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Cita Eucarística en Zona Santa María la Antigua: «es la hora de los laicos»

El agradecimiento a quienes durante 50 años han mantenido su compromiso con la organización de la Cita Eucarística fue el hilo conductor de este evento, realizado en el gimnasio de la USMA.

Eduardo Soto P./FOTOS Omar Montenegro

Gracias, esa fue la palabra que una y otra vez repitió monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá, durante la tercera Cita Eucarística que se realiza en la Arquidiócesis de Panamá, y que tuvo como escenario el gimnasio de la Universidad Santa María la Antigua.

El otro aspecto que resaltó la máxima autoridad de la Arquidiócesis fue el sello laical que este evento ha tenido durante los 50 años de realización, siendo una mujer laica quien propusiera la idea –Rosamérica de Vásquez–, y laicos quienes han llevado a cuestas la organización de la misma por todo este tiempop.

Agradecer

Luego de los momentos culminantes de la Cita, monseñor Ulloa entregó pergaminos e imágenes de Santa María la Antigua a todas aquellas entidades y personas que han estado involucradas en la organización de la Cita Eucarística desde 1971, cuando se realizó la primera.

Fue un homenaje de la Iglesia Arquidiocesana a todas aquellas instituciones y personas que desde el primero momento se hicieron presentes, y han apoyado tanto en la organización, preparación, soporte logístico y transmisión de la Cita Eucarística.

Tanto entidades estatales, privadas y organizaciones eclesiales se han vinculado de una manera decidida para que la Cita Eucarística sea efectiva y sirva para la vida espiritual de la Arquidiócesis.

CLERO. Sacerdotes de la Zona Santa María la Antigua, presentes en la Cita Eucarística de esta parte de la Arquidiócesis.

Los laicos

Monseñor José Domingo hizo mucho énfasis en la importancia laical en estos tiempos de cambio. 

Los laicos son «pieza clave» indicó el Arzobispo, quien en reiteradas ocasiones los invitó a sumarse a las nuevas estructuras que está impulsando la Curia, especialmente los Consejos Pastorales y Económicos, que deben conducir la vida parroquial.

«El obispo debe ocupar su lugar; el sacerdote debe ocupar el suyo; pero son los laicos quienes deben empujar y estar al frente en la labor de construcción del Reino», señaló.

Antes de terminar la Cita, el Arzobispo volvió a enfatizar: «no lo olviden, ustedes (laicos) son quienes deben encabezar esta nueva etapa. Los curas deben aprender a ceder terreno y permitir que los laicos asuman su rol (…) hay que cambiar el chip y empezar a vivir en clave de sinodalidad».

PRESENTACIÓN. El Arzobispo aprovechó para presentar al nuevo Delegado Episcopal en la Zona Santa María la Antigua, P. Alejandro Goulbourne (tercero de izquierda a derecha). Le acompañan los Reverendos Efraín De León, Vicario de Pastoral arquidiocesano; Juan Sandoval, Delegado en Cristo Redentor y el padre Carlos Mejía, Vicario General.

Teología de la Ciudad

En su homilía, Monseñor Ulloa resaltó los momentos importantes que dieron inicio a la Cita Eucarística, especialmente el papel de los laicos como nervio motor de la actividad.

«Si bien es cierto que el  iniciador de este importante evento de la Iglesia de Panamá, Arzobispo Metropolitano Mons. Marcos G. McGrath,   vale la pena mencionar que una persona laica  la  había sugerido que sería bueno tener una vez al año una misa para toda la ciudad. Esa persona fue la Prof. . Rosamérica de Vásquez», señaló el Arzobispo.

El Arzobispo recordó que al inicio el clero citadino no se sentía tranquilo con la idea de una cita multitudinaria, pero fue el tesón del entonces del Arzobispo Marcos Gregorio McGrath, por la impronta que traía del Concilio Vaticano II el que se impuso y fue posible realizar la Cita.

Cada año había un tema fundamental, que se lanzaba con la Cita Eucarística y era el tema después de las diversas campañas de Promoción Arquidiocesana y de Evangelización

Monseñor recordó que fue el teólogo belga José Comblin el que puso en la palestra lo que se conoció como «Teología de la Ciudad», y que hablaba de la necesidad de convocar al Pueblo de Dios citadino en torno a un tema. Dicho teólogo fue traído a Panamá por Monseñor McGrath unos días antes de la primera Cita, lo que sirvió como estimulo a los que se haría.

“La primera Cita tuvo el ambiente muy tenso por el caso de Héctor, lo que le agregó más interés, si puede pensarse en la asistencia», indicó en su homilía monseñor Ulloa.

Y agregó: «En el 72, debido a la tensión existente en torno al caso Gallego, hubo renuencia para prestar el gimnasio. El famoso atleta basquetbolista panameño Eugenio (Yuyín) Luzcando consiguió que se prestara el gimnasio para poder realizar esta segunda Cita».

LAICADO. Sin el apoyo de los laicos, esta obra no hubiera sido posible.

El apoyo

Muchas personas y organizaciones dijeron «sí» al llamado de monseñor McGrath desde el primero momento, y se han mantenido a lo largo de 50 años.

«Una gran colaboradora en la organización de la Cita fue la Hermana Margarita Moreno, quien desde los comienzos se incorporó al equipo organizador; fue ella quien por encargo del Arzobispo Metropolitano hizo el primer esquema para poner en marcha la primera Cita, concibiendo las funciones de los diferentes comités y dándole forma a las ideas que habían sido expresadas», indicó el Arzobispo. 

Añadió el Arzobispo que «desde el primer momento la Adoración Nocturna jugó un papel importante como grupo de apoyo».

QEl P. Sende, claretiano, fue director espiritual de la Cita. Entre los grupos que dan apoyo a la Cita, las Muchachas Guías, desde un primer año dieron su contribución. También el Club de Jardinería, en el arreglo del gimnasio, los Bomberos en la parte Musical y en la parte de la seguridad», acotó. 

 

 

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