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Cuaresma exije cambio de vida

El próximo miércoles 6 de marzo, la iglesia inaugura la cuaresma como único camino hacia la “Pascua”, fiesta cumbre del cristianismo. Miles de católicos acuden a los templos de todo el país para participar en la celebración eucarística y recibir la imposición de la ceniza.

La Iglesia recuerda que los signos externos deben ir acompañados de cambios en nuestra vida, que significa convertirnos y creer en el Evangelio. Como señala el padre Miguel Ángel Keller, recibir la ceniza en la frente es un compromiso que se adquiere de hacer cambios profundos en nuestra vida.

“Si escuchamos realmente lo que dice el sacerdote, nuestra propósito debe ser de convertirnos y creer en el Evangelio, entonces estamos entendiendo el significado de la ceniza en la frente”, indicó.

Para el religioso y teólogo agustino de nada vale la imposición de la ceniza si solo es un mero rito que se cumple, sin mayor compromiso cristiano. “Con este rito recordamos la fragilidad y caducidad de nuestra condición humana y de nuestra vida en este mundo, y se nos llama a la penitencia en actitud de humildad, arrepentimiento y conversión.

El padre Oscar Rodríguez también nos re-afirma esos 40 días de penitencia y conversión. “Conviértete y cree en el evangelio es una invitación a caminar con Cristo hasta el calvario y su triunfo final”.

Para poner en práctica este llamado –nos dice el religioso salesiano– debemos encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual, mediante el ayuno, la oración y la limosna. “Comprender que “ayunar” no es solo abstenerse de comidas y bebidas, hay que ayunar también de nuestros egoísmos, vanidades, odios, murmuraciones, venganzas e impurezas, como a dijo el papa Francisco.

En la oración, Dios va cambiando el corazón, lo hace más limpio, más generoso, lo  trasforma de  actitudes negativas y genera amor. “Dar limosna” sabiendo que en el dar, encontramos una verdadera felicidad. La limosna debe ir más allá de dar dinero, hay que  enseñar al que no sabe, hay que compartir sonrisas y ofrecer el perdón a quien me ha ofendido, acotó.

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¡Gracias por su entrega Padre!

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