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La Iglesia al lado del pueblo, aquel 9 de enero

El 9 de enero de 1964, el pueblo unido se levantó indignado al ver a sus jóvenes estudiantes avasallados solo por exigir resolver el estatus jurídico en la antigua Zona del Canal.

REDACCIÓN

Uno de los acontecimientos históricos que no podemos olvidar jamás es la Gesta del 9 de enero de 1964, unos meses antes, exactamente el 30 de octubre de 1963, Monseñor Marcos Gregorio McGrath asume la Arquidiócesis de Panamá en calidad de “Vicario Capítulo Sede Vacante, tras el fallecimiento del Arzobispo Francisco Beckmann.

A Monseñor McGrath le correspondió ser testigo de la indignación de un pueblo que vio avasallar a jóvenes estudiantes que reclamaban la presencia de la bandera panameña en la “Zona del Canal”, centro de divergencia entre Panamá y Estados Unidos.

Ese mismo día del 9 de enero, monseñor McGrath se apersonó al Hospital Santo Tomás donde iban llegando los heridos y los muertos. Coincidió allí con Thelma King y a la par de ella, donó sangre.  Por petición del Presidente Don Roberto F. Chiari sirvió de intermediario ante las autoridades de la Zona del Canal para que cesara el tiroteo sobre la población civil panameña.

IMAGEN. Le dio la vuelta al mundo, y fue portada de la revista LIFE, días después.

Al rememorar este hecho, Monseñor McGrath escribió: “Sentí nacer una nueva conciencia de la nación panameña que quizás la mayoría de los panameños no esperaban y que por mucho tiempo no iban a comprender”. “…Sin darnos cuenta, como nación y como Iglesia, cerrábamos una época y abríamos otra enteramente nueva, en que ambas (Iglesia y nación) habría de buscar su propia identidad y su mutua relación en la vida de un mismo pueblo”.

“Es durante esta última generación, con énfasis en 1964, que el nacionalismo de antes, notablemente de 1941, se ha convertido en un sentimiento más compartido de todo panameño. La lucha sobre un nuevo tratado sobre el Canal ha sido el crisol en que el pueblo y la nación han ido formándose”.

Obispo habla alto y claro

Queda en la historia la carta enviada por monseñor McGrath al Ex Presidente Harry Truman, fechada 10 de enero de 1964, en la que advirtió: “También se le atribuye a Usted, Sr. Truman, una declaración en el sentido que Panamá no existiría como nación si los Estados Unidos no hubiera gastado tanto dinero construyendo el Canal. Esta es una exagerada simplificación de la historia, ya que el movimiento de independencia de Panamá se remonta al Siglo XIX. Ello implicaría que la ayuda económica a una Nación da bases de derecho sobre su soberanía; o de existir dicha dependencia que la misma no debería cambiar, aunque el pueblo en cuestión desarrollara mayor madurez nacional”.

El 11 de enero de 1964, en una alocución el Obispo McGrath reiteró que “un grupo de personas inconscientes de la Zona del Canal, atropellando claros derechos panameños y violando las órdenes de sus propios gobernantes han desatado un cataclismo de violencia, muertes y heridos, enlutando muchos hogares. La Iglesia como madre que llora los sufrimientos de sus hijos y se adhiere al luto nacional declarado por el presidente de la República para el día de hoy 11 de enero”.

En salida
  • JUNTO AL PUEBLO. El 21 de enero de 1964, la Iglesia se hace presente en los funerales de los jóvenes caídos en la gesta del 9 de enero. El Obispo McGrath acompañó el cortejo hacia la catedral.
  • MISA CAMPAL. El 26 de enero se realiza en la Arquidiócesis, (Ciudad de Panamá) la “Cita con Dios por la Patria, replicada en la Diócesis de David, que abarcaba las provincias de David y Bocas del Toro.
  • HABLAN LOS OBISPOS. El 22 de enero de 1964, la Conferencia Episcopal Panameña emite un comunicado sobre los sucesos del 9 de enero, firmado por los Obispos Marcos McGrath, Tomás Clavel, José María Carrizo y Jesús Serrano.

Ese día doblaron las campanas de todas las iglesias y capillas, a las 12:00 p.m. y a las 6:00 p.m. Con este gesto, la Iglesia quiso llegar a todos los hogares entristecidos para compartirles una palabra de esperanza y de aliento.

El obispo McGrath exhortó: “Recemos por nuestros muertos; recemos para que sus muertes sirvan positivamente a la patria. Recemos por nuestros líderes constitucionales como también por las autoridades implicadas en este conflicto. Corresponde al Gobierno de Panamá emplear los caminos legales nacionales e internacionales, con el evidente respaldo de la opinión pública… la Iglesia no titubea en afirmar los derechos humanos y criticar de los que abusan de ellos. Pero deben ser claros ahora que es demasiado el sacrificio de la juventud panameña… Hacemos un llamado a todos los cristianos y hombres de buena voluntad tanto de Panamá como de la Zona del Canal; un llamado de paz en nombre de Dios, que se reconozcan los errores cometidos para que no se enluten más hogares y se enciendan más odios”.

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