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“Quiero ser un pastor capaz de animar, alentar y promover la fe”

“Quiero ser un pastor capaz de animar, alentar y promover la fe”

Nuestra iglesia católica agradece a Dios por la vocación sacerdotal de Fernando Suárez, nuevo servidor de la feligresía panameña.

 

Por Karla Díaz

Por sus venas corre la sangre de gente trabajadora, de pescadores, orgullosos de su trabajo y del esfuerzo diario en alta mar.  Fernando Antonio Suárez Chacón no olvida su niñez en Puerto Caimito; su humildad permanece intacta, más aún su fe, que alimentada por el amor de sus padres y abuelos, y que hoy dan como fruto su decisión de ser sacerdote para siempre.

Desde los 15 años sintió las primeras inquietudes; se preguntaba si el Señor le llamaba a la vida sacerdotal, pero su proceso como tal inició a los 21 años, y al año siguiente ya estaba ingresando al Seminario Mayor San José.

 

¿Cuál fue la señal? Fernando relata que fue la experiencia de fe en su comunidad, el compartir con ellos, estar con ellos en los encuentros precuaresmales y con los jóvenes de la capilla.

 

“Había algo, y es que muchas veces hacía falta, un sacerdote que acompañara las celebraciones; entonces pensé: tal vez puedo ser yo ese sacerdote que acompañe a esta comunidad que muchas veces está como oveja sin pastor buscando quién los guíe; ese fue mi fundamento y mi ánimo para elegir este estilo de vida”, señala el ahora padre Fernando.

Al ingresar al seminario fue una gran alegría para su madre, un poco menos para su abuela, quien acababa de perder a su esposo, abuelo de Fernando, y que sintió tristeza de saber que su nieto se iba de casa.

Pero una vez comprendida la decisión, el apoyo fue de todos, su familia, sus amigos, su comunidad, muchos de los cuales le decían:  “Fernando, siempre vimos ese llamado en ti y orábamos para que se hiciera realidad”.

 

¿Hubo momentos difíciles?

“Lo más difícil ha sido dejar a mi familia porque el primer año que fue en Chitré, el Propedéutico, no los veía mucho, pero ahí aprendí que ya me tocaba dejar que Jesús ocupara mi lugar en mi familia y cambiar mis planes.

Fernando estudiaba Ingeniería Electromecánica en la Universidad Tecnológica de Panamá, se veía como ingeniero, pero el Señor le cambió todos sus planes.

Su madre y su abuela, acompañando al nuevo sacerdote.

A todos los jóvenes que están teniendo la inquietud, Fernando les dice que hay que ser valientes, buscar respuestas a lo que uno siente, a esa llamada que el Señor nos hace.

“Yo tuve la capacidad de romper esos miedos, esas dudas y me acerqué y conocí la vida en el seminario, la vida sacerdotal, y verlo me confirmó que Sí era para mí. El señor nos habla, nos va enviando signos, nos va mostrando el camino, solo hay que saber responder”, señala.

Agrega que hay que atreverse a preguntar, a indagar, a conocer, a salir de dudas porque es  mejor  ir, conocer y saber que no era para ti el llamado, a quedar con esa duda  del -tal vez pudo pasar, tal vez sí era para mí-…

 

La ceremonia de ordenación

Emotiva y llena de hermosos momentos estuvo la misa de ordenación que se realizó en la Catedral Basílica Santa María la Antigua. El clero de la Arquidiócesis, sus familiares y amigos le acompañaron en este día especial.

El recibimiento en su comunidad.

Monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, presidió la misa y recordó los momentos más importantes del llamado de Fernando, y con el abrazo de la paz y entre los aplausos de los asistentes, lo presentó ante la comunidad.

Fernando presidió su primera eucaristía, en su pueblo de Puerto Caimito, el domingo 17 de marzo. Su gente lo  recibió con mucha alegría para compartir con él, la alegría de ser sacerdote para siempre.