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Un obispo del pueblo que desea ser profeta en su propia tierra: la diócesis de David

Un obispo del pueblo que desea ser profeta en su propia tierra: la diócesis de David

Invita a todos a cuidar lo que Dios nos regala: la madre naturaleza, la tierra, los bosques, el agua. «Eso no significa ir contra el desarrollo, al contrario, el desarrollo tiene que ir de la mano con nuestro ambiente y cuidarlo porque es nuestra casa común. Si la destruimos, es como si prendiéramos fuego a nuestra propia casa». Monseñor Luis Saldaña Guerra.

 

Por Elizabeth Muñoz de Lao

Un niño y su hermana regresaban de la escuela primaria por los caminos de tierra de Rovira. Eran hijos de campesinos que cortaban la caña que circundaba el trillo para preparar miel y hacer raspadura.

De pronto, se hallaron un lápiz en el suelo. Cuando llegaron a la casa, le comunicaron a la madre de su hallazgo. ¿Qué hizo ella? Lo que hace una madre responsable: “Eso no es de ustedes. Lleven ese lápiz a la maestra para que se lo dé al niño que no puede escribir porque le falta su lápiz”, les dijo.

Desde joven ejerce con esmero su trabajo misionero.

Así les enseñó el valor de la honestidad, la responsabilidad y la honradez a esa niña y su hermano, hoy monseñor Luis Enrique Saldaña Guerra, OFM, un obispo chiricano para la feligresía de la diócesis de David, la misma que celebra con alegría su Consagración Episcopal y Toma de Posesión Canónica.

En Rovira Abajo, de Dolega, monseñor vivió su niñez moliendo caña para hacer raspadura, asistiendo a las escuelas Mayor Martín González y luego en el colegio Beatriz Miranda de Cabal, jugando béisbol y baloncesto, pero también repartiendo bolsas de comida entre los más pobres. Desde joven, la solidaridad y el amor al prójimo tocaron a su puerta.

 

Creíamos que eso era para otros

Cuando empezó su caminar en la fe, ¿pensó que llegaría a ser Obispo?, se le  pregunta.

“En mi vida”, responde sorprendido. Cuando recibió el llamado de que el Papa lo nombraba Obispo en su propio terruño, lo primero que hizo fue invocar a la Virgen: “Ave María Purísima”, fue su expresión. Luego se reunió con el Nuncio Dagoberto Campos Salas, y al salir, simplemente se fue a desayunar y a oficiar una eucaristía.

Fue vicario parroquial en Boquete, David y Miraflores, Panamá.

“En los momentos cruciales de mi vida, es el Señor quien toma la batuta, y yo solo pongo mi ser y mi discernimiento.  Confío en Dios que me apoyará en la misión que me está encomendando”, revela colmado de fe y confianza.

“Yo soy hijo de este pueblo, la gente me conoce como soy, con mis valores y con mis debilidades. Nunca he tomado una actitud distinta a lo que soy”, aduce.

Admite que es una ventaja conocer la grey, pero también un desafío. Por un lado, tiene la Palabra, que viene del evangelio, pero así mismo, la gente tiene la confianza de que puede acercarse y decirle lo que tiene que hacer.

“Creo que será un trabajo sinodal que nos permitirá crecer juntos y que me permitirá también a mí aprender a ser pastor, como Obispo de la diócesis”, explica. “Creo que han puesto la esperanza muy alta… a ver si puedo llegar”, señala con esa risa fácil que lo caracteriza.

 

Basará su labor en el Evangelio, pero también en el trato cercano, haciendo vida el lema de servir con amor, con caridad.

 

¿Qué proyectos tiene para su diócesis?

En primer lugar, dice, ver y escuchar, luego el discernimiento, y de ahí la acción. “En la diócesis cuento con los sacerdotes y un laicado bien preparado”, señala, y pondera el trabajo que han hecho los hermanos vicentinos, agustinos, agustinos recoletos, verbitas, diocesanos, jesuitas, franciscanos y las hermanas religiosas para tener una diócesis viva.

Vestido con su hábito, toma la bandera para apoyar a su equipo.

A partir de esto, lo primero es la Iglesia humana, la persona, el ser; y dentro de eso, las pastorales, especialmente la social, indígena y de migrantes.

Después, la iglesia material, en la que pretende trabajar en sinodalidad, en conjunto; de otra manera sería un proceso forzado y con imposiciones, sostiene el nuevo Obispo. “No me gustaría que fuera así, sino natural”, que vaya surgiendo desde la preocupación de la comunidad por sus parroquias.

Pide al pueblo chiricano que “seamos buenos anfitriones, que demostremos ese espíritu de hombres honestos, trabajadores, que es el que valora la vida, a la persona, a su ser”.

 

Desea comenzar su trabajo con la Casa de Retiro de Potrerillos Arriba, un albergue para migrantes, que incluya a indígenas que también migran, y atender la población carcelaria. Se reunirá con el equipo diocesano para decidir qué hacer.

 

La familia se siente comprometida con la misión encomendada como pastor de la diócesis.

 

La familia detrás del Obispo

Domitila Guerra de Saldaña, de 75 años, es la madre que le enseñó al Obispo a devolver un lápiz y con eso selló su caminar.

En la escuela era bien portado y le dieron una beca.

¿Y cómo se cría a un Obispo?, se le preguntó.

“Le estoy hablando con el corazón y la verdad: yo empecé a educarlos desde chiquitos porque después de grandes ya no se pueden corregir”, expresa Domitila.

Con sus padres campesinos que le enseñaron valores y principios.

“Hoy me ha dado esta sorpresa, que es un regocijo para esta madre”, dice elevando al cielo los brazos y los ojos brillantes de lágrimas. “Yo invito a todos los hijos el 8 de diciembre  y lo tengo a él como un consejero familiar. Así es en el hogar”, destaca esta mamá henchida de amor.

«Veo esa  mesa y digo: gracias, Dios mío”, enfatiza emocionada allá en su casa pintoresca de la campiña, con un enorme comedor y, al lado, el trapiche y los moldes para la raspadura.

Cuando decidió ser sacerdote, ella pensó: “él va a hacer el bien a la familia y al mundo entero. Se fue a Guatemala, a Haití. ¿Qué más puedo hacer como madre?… rezar el rosario”.

“Nosotros le decimos Kike (con lágrimas). Fuera del título, simplemente es mi hijo”, agrega. Ahora le podrá brindar la cena, porque estará cerca. Ya planea hacer un corralito para criar más gallinas de patio.

Mientras, Luis Saldaña Martínez, de 78 años, recibió con alegría la noticia de que hoy tiene un hijo Obispo, tanto, que no paraba de llorar.

Siempre ha sido una persona humilde y trabajadora. Llevaba dulce (raspadura) y naranja a Herrera y Los Santos. Trabajaba con sus hijos en la molienda, incluido el Obispo; cortaba caña, y producía naranja.

“Siempre hemos sido católicos y muy creyentes. Yo pienso que pudo ser una bendición que no hubo dinero cuando los bancos cerraron y no pude mandar a Kike al extranjero”, señala, en alusión a que monseñor quiso viajar a estudiar, pero antes de la invasión estadounidense, los bancos cerraron.

Para su hermano Rolando Saldaña Guerra, fue una sorpresa su nombramiento. Se los dijo durante el almuerzo y tuvieron que guardarse la alegría hasta que se dijera a los medios.

Está convencido de que la tarea que emprenderá monseñor, que también es su guía espiritual, es una responsabilidad familiar.

En tanto, su hermana Guadalupe Saldaña Guerra, una educadora de 45 años, siente preocupación porque es un cargo de mucha responsabilidad. “Sé de su capacidad, pero hoy día es difícil trabajar con el ser humano”, expresa.

Él la orienta para tomar decisiones, “y ahora lo tenemos más cerquita”.

 

 

Mientras, Aidés Marixa Saldaña Guerra, de 56 años, es la hermana con la que se encontró aquel lápiz. Andaba siempre con Luis Enrique. Salían juntos a coger el bus y molían en el antiguo trapiche de madera con bueyes. “Íbamos a la escuela y volvíamos en caballo al trapiche para llevar agua a los bajos y los moldes para los ataos de dulce que se cocinaban allá”, recuerda emocionada.

“Ha sido mi psicólogo, mi consejero”, destaca.

En tanto, Alexis Saldaña Guerra, de 50 años, el séptimo hermano  y muy parecido al Obispo, pide a la población que ore mucho por él, para que todo le salga bien. Así, conciso y preciso.

Otros datos del pastor

  • Nacimiento

Nació el 24 de febrero de 1966 en David, Chiriquí.

  • Vicarías

Fue vicario parroquial en Boquete, David y Miraflores, Panamá.

  • Visionario

Fue uno de los precursores de la construcción de la Capilla de la Natividad en Boquete.

  • Liderazgo

Fue director de colegios en Boquete, David y Guatemala.