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Migrantes y refugiados, el alma del Papa en Chipre

En su 35º viaje apostólico internacional a Nicosia, Atenas y Mitilene-Lesbos, el Papa Francisco ha tenido un itinerario marcado por grandes temas, en particular los de la unidad de los cristianos y la acogida de los migrantes.

Redacción

«Un gesto humanitario». En una especie de continuación del viaje del Papa a Chipre, en las próximas semanas», una docena de refugiados serán trasladados y acogidos en Italia, informó el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, informó en un comunicado.

Es un «signo de la atención del Santo Padre hacia las familias y las personas migrantes», dijo Bruni, que recuerda que algunos de ellos son migrantes saludados por el Papa al final de la oración ecuménica, que tuvo lugar en la Iglesia de la Santa Cruz de Nicosia.

«Su traslado y acogida – añade el director de la Oficina de Prensa del Vaticano- será posible gracias a un acuerdo entre la Secretaría de Estado, las autoridades italianas y chipriotas», con la colaboración de la Sección para los Migrantes y Refugiados de la Santa Sede y la Comunidad de Sant’Egidio. 

Una primera docena de inmigrantes se beneficiará de esta oportunidad que, en unos meses, será ampliada hasta un total de cincuenta personas en condiciones similares. Así lo explica Giancarlo Penza, responsable de relaciones internacionales y desarrollo de la Comunidad de Sant’Egidio, en una entrevista de Massimiliano Menichetti, responsable de Radio Vaticana – Vatican News.

ENCUENTRO. El Santo Padre Francisco celebró una Misa en el Estadio Neo GPS ante 7,000 chipriotas.

Síntesis de la visita del Papa a Chipre

Un cálido primer encuentro con el pueblo chipriota experimentó el Santo Padre al inicio de su 35º Viaje Apostólico. Tras la acogida en el aeropuerto de Larnaca, el Pontífice viajó hasta Nicosia, la capital.

En la Catedral de Nuestra Señora de las Gracias se reunió con miembros de la comunidad católica y los llamó a actuar siempre con paciencia y a ser testigos del Evangelio, en un país herido por su historia política reciente.

Posteriormente, Francisco fue recibido por el Presidente Nicos Anastasiades, junto a quien rindió un homenaje al célebre arzobispo ortodoxo Makarios, quien fuera el primer Presidente de la República de Chipre. Luego, el Papa dirigió un discurso a las autoridades civiles y al cuerpo diplomático, con un firme llamado al diálogo y a la fraternidad en toda Europa.

El Papa ante autoridades 

“No serán los muros del miedo ni los vetos dictados por intereses nacionalistas los que contribuirán al progreso, ni tampoco la recuperación económica por sí sola podrá garantizar la seguridad y la estabilidad”. Un subrayado del discurso del Papa Francisco a las autoridades de Chipre, que destacó, previo a estas palabras, la “encrucijada geográfica, histórica, cultural y religiosa”, que constituye el país para poner en marcha, en tiempos que no parecen favorables, una «acción de paz”.

El segundo discurso de su Viaje Apostólico Francisco lo pronunció en el Palacio Presidencial de Chipre, en donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida, con la visita de cortesía al Presidente de la República. A las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, el Sumo Pontífice manifestó su alegría y gratitud por el recibimiento dado en nombre de toda la población. Francisco, que llega “como peregrino” a un país “pequeño por su geografía, pero grande por su historia”, a una isla que a lo largo de los siglos “no ha aislado a la gente, sino que la ha unido”, y a un lugar que representa “la puerta oriental de Europa y la puerta occidental de Oriente Medio”. 

POLÍTICA. Tender puentes con las comunidades cristianas no católicas del mundo. En la foto, su encuentro con el Rabino en Chipre.

Chipre, perla de gran valor en el mediterráneo

Haciendo presente que en este lugar donde “Europa y Oriente se encuentran”, comenzó la primera gran inculturación del Evangelio en el continente, Francisco manifestó su emoción por recorrer los pasos de los grandes misioneros de los orígenes, en particular de los santos Pablo, Bernabé y Marcos. “Aquello que los primeros cristianos dieron al mundo con la fuerza humilde del Espíritu fue en efecto un inaudito mensaje de belleza”, la “novedad sorprendente de la bienaventuranza al alcance de todos para conquistar los corazones y la libertad de muchos” dijo. Este país – afirmó – tiene una herencia particular en ese sentido, como mensajero de belleza entre los continentes. 

Tutelar y promover la sociedad

Haciendo presente el largo proceso de formación de una perla, indicó que la belleza de esta Chipre deriva así “de las culturas que a lo largo de los siglos se encontraron y mezclaron”. El pontífice piensa en la variedad de su población y también “en la presencia de muchos inmigrantes, que porcentualmente es la más relevante entre los países de la Unión Europea”.

“Salvaguardar la belleza multicolor y poliédrica del conjunto no es fácil. Se necesita tiempo y paciencia, como para la formación de la perla. Se requiere una mirada amplia que abrace la variedad de las culturas y tienda hacia el futuro con amplitud de miras”.  En este sentido es importante “tutelar y promover a cada componente de la sociedad”, y, de modo especial, “a los que estadísticamente son minoritarios”.  

La reconciliación llega con el diálogo 

Pero la herida que más hace sufrir a esta tierra –para el pontífice – es la provocada por la terrible laceración que ha padecido en los últimos decenios; a saber, el “sufrimiento interior de cuantos no pueden regresar a sus casas y lugares de culto”.

El Papa ruega por la paz de todos los chipriotas e indica, una vez más, que el camino de la paz “que sana los conflictos” y regenera la “belleza de la fraternidad” está marcado por la palabra “diálogo”. 

Francisco, que llama a alimentar la esperanza con el poder de los gestos, en lugar de poner la esperanza en los gestos de poder, habla de la importancia de un compromiso por entablar un “debate sincero” “que ponga las exigencias de la población en primer lugar, a una implicación cada vez más activa de la Comunidad internacional, a la salvaguardia del patrimonio religioso y cultural, a la restitución de cuanto en este sentido es más querido por la gente, como los lugares o al menos los objetos sagrados”.

EXHORTACIÓN. Animó a los chipriotas a cultivar el diálogo entre los líderes religiosos, y ser una paciente como San Bernabé.

Ante el desánimo, pensar en las generaciones futuras

“Los tiempos que no parecen favorables y en los que el diálogo decae son precisamente aquellos que pueden preparar la paz”, afirma el Papa, que indica la necesidad de “no dejar “prevalecer el odio”, ni renunciar a curar las heridas, ni olvidar los casos de las personas desaparecidas. 

La referencia para todo es “el Mediterráneo”, lugar, hoy por hoy “de conflictos y de tragedias humanitarias”: 

Sucede que, según el Papa Chipre, “encrucijada geográfica, histórica, cultural y religiosa”, tiene esta posición” para poner en marcha una acción de paz”. Por eso, el auspicio de que “sea una obra abierta en la que se construye la paz en medio del Mediterráneo”.

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